Recordando un polvo cayeyano

Hace tiempo que no chicho. Creo que va … 2 semanas. Pero lo extraño. Chichar es un acto bello. yo siempre he pensado que el chichar es la máxima expresión de amor que hay entre una pareja. No el hincarse y pedirle ser tu esposa. Tampoco esa mierda de llevarle una serenata o una canastita de chocolates junto a un enorme peluche de Sad Sam. Esa mierda no es amor. Amor es venírtele en la cara a la mujer que amas. Porque la deseas, porque lo sientes deep inside your heart

Pedir ese culo, penetrar esa jaiba, que haga gárgaras de leche cremosa y que se porte como todo una puta en la cama es lo que pido. No es mucho. Digo, soy el eco de lo que desea todo hombre borincano. Doy fe de ello y me consta. Pero lamentablemente no todas las mujeres nos pueden complacer en lo que queramos. So que hay que ser conforme aunque eso nos duela en el fondo de nuestro corazón porque, honestamente, nosotros somos criaturas inconformes y en la cama demandamos y exigimos lo que por naturaleza y biología nos pertenece.

Hace como dos semanas se me dio la oportunidad de poder janguear con una amiguita que tengo del ambiente bloguero. Esta muchacha es especial porque se sale de todos los estándares que uno puede tener en lo que a una mujer que está dura se refiere. No hablo de que sea gorda ni esas mierdas. No, nonono… es algo así como que ella es su propio estilo. Es única. Está dura. Esa hembra no caga mi hermano. Está cabrona. Es una de esas mujeres que si me dice “vamos a casarnos Merdo” yo le digo “ponte este Nuva Ring en el dedo y dame el sí”, tu sabes. Te mantiene enchulado.

Mi relación con esa mujer es una bastante compleja. Es una especie de persona en la cual no la llamarías exactamente un Fuck Buddy porque los fuckbuddy solo chichan y ya, sino que, pues, es algo así como una excelente amiga… si, una excelente amiga que chicha contigo. ¡Y como chicha!

Esta compañera bloguera me tiene loco. Lo digo, es una sensación extraña. Es una mezcla de adrenalina con un poco de fluido vaginal pa’ que resbale. Y pues, mi relación resbala con ella. Fluye. Ella no siente amor por mí (ignoro por qué, porque yo no estoy bueno pero estoy tripioso), ella dice que no hay química como para plantearnos una relación de noviazgo aparte de que no cree ya en el amor. De seguro es que la vida la premió con alguna mierda de ser humano gracias a acciones en la juventud o alguna mierda así como nos pasa a todos nosotros. Pero no obstante es una mujer y afuego. De esas personas que puedes lograr una amistad por su vibra y ser una “one of the guys”.

Fui a Cayey para ir a verla. Me para el bicho ir a verla. Me encanta ver sus tatuajes que adornan su piel y su cabello… mmm… y sus cocos que le paran el bicho al bicho mío. Chacho, tu sabes, motivado, quemando gasolina pero me importa un bicho. Un pelo de crica hala más que una junta de bueyes y eso es lo que pasa conmigo. La espero, 30 minutos. Odio esperar. Coño men, es que me encojona tanto eso. Pero es ella, tu sabes, estoy tan bellaco que me importa ya un carajo la espera y hago excepción a la regla. Llega en su carro. Entra en el mío. La beso.

Sus besos son sabor a menta. Usa lipgloss creo, ah, y también huele bien. Un poco de nicotina en su ropa, pero huele a hembra puñeta. Ese es el olor que quiero. Nos vamos de paseo. Establezco conversación. Le hablé sobre qué tan jodido es el mundo y cómo escribí un blog sobre culo y cagar pa’ dentro por vez número 500. Me habla ella sobre cosas más importante por ejemplo que tiene ganas de arrancarme el radio con un destornillador porque tengo puesto WKAQ 580 y le da vergüenza ajena. Yo pensaba que a las mujeres les gustaba Notiuno y toda esa mierda cuando salen con sus galanes. Mea culpa.

Ella le gusta darse su traguito para ponerse en ambiente aunque tampoco es una bebedora de grandes ligas. Quería ella, digamos, que refrescar el gaznate y mientras ella me hablaba de cómo quería mojar su paladar con una Smirnoff yo solo pensaba en remojarle el paladar con mi Man Juice. Yo lo veía todo subliminal. Con ese doble sentido que me caracteriza. Nos estacionamos en una gasolinera. Ella compró sus Smirnoff, creo que unos cigarrillos también; yo, de 3 Heineken frías como mojón de foca y siempre pegado a las góndolas para esconder la erección que escondía. No podía hacer mucho. Si ponía las manos en el bolsillo pensarían que ando robando o que voy a asaltar a alguien. Pagué, fui al carro como pude. Soy tan cabrón que dejé las llaves en el counter. Me cagué en mi progenitora, tuve que mostrarle mi pinga bajo el pantalón a todos los tecatos de la gasolinera para poder recoger las cabronas llavez.

Ella me quiere llevar a jugar billar. ¿Billar? Jum, a ver que tal. No juego billar desde que me metí en problemas en una trifulca con cierto hijo de mil putas que puso de moda cobrar un dolar por partida. Pero igual, todo por la mujer que atesoro. Fuimos, y como eso es Cayey y es un pueblo olvidado de Dios, ustedes saben que hay que subir cuestas con cojones. Llegué  a la punta de una montaña. Ahí estaba el negocio pero acababa de cerrar porque hay una ley ahí de cerrar los negocios a las 6 PM o algo así. Es Cayey. Solo Yukiyú sabe. Pero ella sabiamente me dijo que me estacionara en un caminito de piedra en el cual nos bajamos del auto y nos bebimos nuestras cervezas mientras nos sincerábamos. Ella me habla de temas que si menciono por aquí revelaría su identidad. Yo argumentaba con ella aunque solo pensaba en ese pedazo de buen culo que escondía entre sus faldas. Luego de una peste a mierda y 0.05% de alcohol en las venas le dije que se montara en el carro. Yo quería chichar.

La chica no es pendeja. Sabe que ese era el destino de nosotros. Ella sabe que no estamos boyante en dinero y se preocupa por que no tengamos que conducir mucho para hechar un polvo que nos merecíamos el uno al otro. Yo deseaba que me tocara la pinga. Soló me rozó la mano porque iba a agarrar su celular. Que se joda. Es como si me tocara la pinga.

Ella me presenta un lugar el cual yo desconocía de su existencia. “La Montaña”, un motel fronterizo entre Cayey y Caguas que sería aposento sexual de su amigo inexistente. Yo estuve maravillado. No sabía que Cayey tenía moteles. Se que tenía gallinas, burros y gente pobre, pero jamás moteles. Tomé mi cámara y comencé a tomar fotos:

Fotos reales que a ella no le incomodó cuando le dije que en algún momento serán protagonista de un post que colocaría en una noche que tenga una bellaquera atrasada. Toda una mujer comprensiva. Sabe que soy un bellaco natural y me responde con naturalidad. Me enjuago la boca con agua de grifo y me doy una buena meada. No le gusta el sabor de la Heineken en su boca y no me gustaría mearla mientras chingo. Comienza el cortejo y el flirteo. Le pongo la mano en mi pinga por encima de mi pantalón. A mi me gusta besarla mientras le agarro sus cocos bravos jinchos y preciosos con mis manos. La tiro en la cama. La dejo semi desnuda. Ella le gusta así. Lo considera más sensual siempre mantener algo de ropa sea unas medias, o una faldita. Nos comemos a besos. Jugamos con nuestras lenguas. Ustedes sobándose las pingas y sobándose las chochas mientras yo les cuento como ella es que me pide que si por favor me puede “mamar el bicho” y “tratarla como una puta”.

Me siento como un Dios. Un Dios con bicho. Ella me vira como media y yo también. Ella me aruña. Ella escupe en mi bicho, me hace una buena paja; me aruña mientras me cabalga y juega a ser Doña Barbara y yo su caballo atropellado. Ella gime y yo también. Ella me dice “dame de ese bicho” y yo le digo “toma bicho cabrona”. Ella lo quiere en 20 uñas, yo se lo meto. Ella siente placer, yo siento un calambre cabrón en el pié.

Más revolcadas en la cama, olor a sangre, sudor, orgasmos, tota y pinga. Dormimos desnudos. 8 Horas luego ella va en su carro y yo en el mío. Separamos nuestros rumbos.

Ella chichó con un amigo. Yo chiche con el amor mío.

Soy un cabrón ingenuo y todos ustedes me maman el bicho.

34 comentarios en “Recordando un polvo cayeyano”

  1. Una pregunta acaso Alastor vive en Cayey? Si no es así te felicito y te compadezco estas enamorao pero ella no so siguela tratando como una exelente amiga q chicha contigo y si se casan acuerdate de nosotros los blogueros q como todo boricua bloguero nos gusta emborracharnos siempre y cuando sea gratis. Suerte

  2. ” No sabía que Cayey tenía moteles. Se que tenía gallinas, burros y gente pobre, pero jamás moteles”

    jajajajajajajajajaja

    “Ella chichó con un amigo. Yo chiche con el amor mío.”

    Se que es sentir eso mi hermano……

  3. jaaaaa Holy shit! Love’s in da’ air tonight! Wow Merdo, t has inspirado de tal manera q me has dejado sin aliento. No puedo creer q tu, siendo tan tu, estés pretendiendo a una chika, y hables d amor. T quedo d show, me reí en cantidad. OMG! Me sigo riendo. Ya se q tienes un poeta romántico muy, muy adentro. Bendito, calambre en el pie, no me imagino! jaaaaa D seguro ella t aprecia mucho, solo deja q las cosas pasen, nadie sabe …

  4. Wowww Merdo me dio calor y to jejej. Mira pq no haces una seccion en el blog soble relatos eroticos asi uff seria un palo. Oye y escribe sobre el temita ese aquel q te dije una vez q quiero ver las reacciones de los hombres aqui jajajajaj

  5. Eres lo q llamaria, ” Un cafre con clase” tremenda forma de describir lo mas burgar en un tono, comprensivo e inmaculado, en otras palabras te quedo BRUTAL!!!

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