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El Viejo San Juan: Turismo rompe culo

Mano, yo no soy una de esas personas que se la pasa en El Viejo San Juan. No sé. No me llama mucho la atención. No es porque no me gusta su historia ni sus alrededores. Para nada. Es el mero hecho que no me gusta mucho estar caminando mucho por lugares poblado de mucha gente. Me siento apretado y fino como peo de culebra. A esos casos respondo a un jangueo más pueblerino, ya tu sabes, a las barras de señores mayores donde recordar los viejos tiempos que “siempre son buenos” y hablar sobre el asesinato del niño Lorenzo y por qué García Padilla es o no es un cabrón mientras sientes el cantazo a Winston y perfume barato de Dakkar Noir. Pero la juventud llama a uno y yo, que no soy un teenager, a veces quiero presumir de que todavía aguanta una Calle San Sebastián o una caminata por El Paseo de La Princesa sin que se me salga un peo. Es por eso que me pasó por la mente darme una oportunidad y darle una visita a la capital de mi perdido país, Puerto Rico, San Juan, en especial a ese rincón turístico el cual llamamos El Viejo San Juan.

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San Juan. ¿Qué se puede decir de él que no lo sepamos nosotros? Un lugar de múltiples localidades donde el turista puede disfrutar de decenas de lugares de alto nivel cultural pero también de un alto nivel adquisitivo.

Yo no sé, en particular cómo es que en Puerto Rico tenemos una idea errónea donde pensamos que mientras más caro es el lugar más fino es. Miren, cabrones, podrá ser que sea más fino, pero no necesariamente se puede decir que se pasa cabrón y ésto que les voy a contar me pasó por cabrón, por huelebicho y masoquista pero me voy de culo que fue un mensaje del Divino Creador para recordarme el por qué no iba al Viejo San Juan para noches de jangueo intenso.

Les explico. Hace unas 2 semanas atrás tenía de visita en mi apartamento la visita de una amiga de años. Una amiga que vivió la vida al máximo. Que sabe lo que es joder y pasarla cabrón a lo Old Fashion. Jodedora desde los tiempos de En Casa con Juanma y Wiwi, tu sabes, que ha corrido mundo ya. Pero ella era de éstas personas que, al igual que yo, cuando querían calle, preferían la compañía de gente triste y despechada en un bar donde todavía se forran las paredes del baño con las mujeres del Bombón de Primera Hora en una jarda del pueblo olvidado por Job (Cayey) que irse al área metro.

Pero yo la convencí. Quise ser cabrón. Le dije que teníamos que salir de la misma mierda. Que teníamos que ir a El Viejo San Juan. Ella no se inmuto a aceptar. Seguramente compartía conmigo la idea de salir de lo cotidiano y pues, como yo también fui tan insistente, pues, no sé si fue por cortesía o por que no jodiéramos más, así que nos pusimos nuestras mejores ropas y nos fuimos a la ciudad capitalina y fue allí, en ese momento cuando vi por qué carajo es prohibitivo janguear allí.

Primero que todo, buscar estacionamiento es un bicho. Es un bicho porque esa ciudad jamás fue diseñada para automóviles por ende que todo carro queda pillado y para estacionarlo en una esquina de una acera (cosa que no hago así sea en una pista de aviones) yo soy un come mierda para eso, me siento obligado a meter el carro en un estacionamiento de esos multipisos. Es por eso que prefiero el Doña Fela.

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Pues ese día estaba putamente lleno. Estuve 25 minutos vagando en el carro chequeando dónde carajo lo dejaba. Estando a punto de resignarme y regresar al Reino de Bayamón de regreso me dio por pasar de nuevo al Estacionamiento Doña Fela y pude estacionarme. ¡Por fin podía comenzar mi aventura de jangueo!

nosoyverdeNada, saliendo del estacionamiento pasamos por las diversas tiendas que ofrece El Viejo San Juan. Mano, a mí me da pena decir ésto porque a mí me gusta respaldar lo que es nuestro, pero puñeta, El Viejo San Juan es como un China Town. Coño, de 5 tiendas que podía entrar a ver de ropa, accesorios y chucherías, 4 tenían mínimo el cabrón coquí verde, camisetas que puedes encontrar en Barbados o San Martín con un negro jamaiquino fumando un blunt, y mierdas alusivas a piratas entre otras cosas más. Los llaveritos que dicen Puerto Rico que atrás dicen “hecho en Perú” y cosas que un boricua y cualquier persona que haya pisado mínimo un Canton Mall por accidente sabe que todo lo que ves es fake y a unos precios bien hijo de puta. Lo que ves en una de esas tiendas se repite en las otras tiendas de alrededor.

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Anyway, luego nos picó el hambre y me pasó por la mente invitar a mi amiga a comer y yo, como soy un cheap ass motherfucker la invité a comernos una pizzita de esas que venden cerquita de El Paseo de La Princesa donde se para cerca guagüitas de comestibles, piraguas y otras jodiendas más. Mano, $5 dólares por 2 minúsculos trapos de pizzas que te juro por el culo que me cagó y me dio vida que era la pizza más mierda que he comido en mi vida. Loco, te digo, las pizzas Totino’s que venden a peso y pico en Amigo sabían superior y tienen un aspecto sumamente mejor a ese cartón con queso y peperoni que nos comimos. ¡Ojo! Eso no incluye el refresco.

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Ya que estaba en El Viejo San Juan pensé que más podría pasar mal. Mi gente, luego de caminar por todo El Paseo de La Princesa y llegar hasta la Puerta de San Juan enfrentándome a la peste a orín rancio que dejan los borrachos locales e internacionales decidimos que ya era hora de darnos una cervecita, pues coño, nos la merecemos. Subimos y caminamos como Forrest Gump luego de un mental breakdown y decidimos si entrar a una u otro local. Uno de los locales estaba lleno y eso a mí como que no me motivaba pues la verdad es que estaba lleno de muchachería y no sé, los ambientes llenos jamás han sido mi fuerte pues los considero pesados en especial cuando tengo a una invitada enchapada a la antigua. Así que pues, decidí entrar a una barra que se veía medio vacío a ese hora (picando las 7:00 PM) llamada Ostra Cosa. Es aquí donde comienza mi terror.

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Tiro el nombre porque me importa un bicho. Ostra Cosa. Ostra Cosa en El Viejo San Juan es sin lugar a dudas el motivo de éste post. Puñeta sí, porque lo que les voy a contar llora en los ojos del Niñito Jesús. Ostra Cosa es una barra/restaurante que creo que no saben si están localizados en El Viejo San Juan o en el puto Dubai porque puñeta jamás me he sentido tan asaltado en mi vida. Pues como ustedes, mi panita y yo queríamos darnos unas cervecitas mínimo para recuperar energías tras caminar esa longa en el Paseo de La Princesa y pues, parte de la dinámica de salir era pues, darnos alguito por cuestión de decir que nos dimos alguito en un lugar que no era lo mismo de siempre y miren que si que tenía razón con eso de que era “un lugar diferente”. ¿Ustedes podrían creerme que 4 cervezas Medalla me salieron en $20 dólares? Sí, como lo acaban de leer 4 Medallas por $20 dólares. Me cago en Dios.  Jamás en la vida me he sentido tan fuckingmente asaltado. Chacho, con $20 me compraba una cajita de Medallas y me las llevaba a casa. ¿Y saben lo más cabrón? Que yo tenía una cajita en mi puta casa. Gracias a Dios o al Diablo que no me pasó por la mente comprar Heineken en ese momento o que me pagara 5 rondas de cervezas porque sino tendría que sacar $100 toletes. Y eso que estaba pendiente a una picadera que se trajo el bartender a la barra. Que bueno que no fui tan babilloso de pedirlo. Tanto fue la impresión que dio mi rostro que hasta el mismísimo bartender me miró y me dijo que comprendía mi sorpresa, corage, ira y decepción. Que tanto era así que ni el mismo recomendaba beber allí. Hasta me dio el nombre de otra barra con un Happy Hour bien bellaco. La verdad es que enganché los guantes. El daño ya estaba hecho. Me cago en la madre.

Tanto fue la impresión que causó esa mierda en nosotros que decidimos irnos a la puta de allí, directamente al Estacionamiento Doña Fela donde de camino a Bayamón hablamos sobre cómo ése día tuve una de las experiencias más bicho de mi vida. Cada 20 segundos de conversación salía a relucir por mi boca cómo fui asaltado, apuñalado con un cuchillo de carne por el centro del roto del culo de forma simbólica (y con las bolas también) por Ostra Cosa del Viejo San Juan. Tanto fue mi impresión  juré o pisar El Viejo San Juan, al menos no en calidad de jangueo. ¿Sabes por qué? Porque janguear cuesta un bicho allá.

Entonces ahora me pregunto por qué en Puerto Rico todavía la gente se cuestiona cómo es que hay un bajón en el turismo que nos visita. Puñeta, es obvio por qué. Porque estamos convencidos que más caro es igual a que es mejor y la verdad está muy lejos de la realidad. Por eso es que el turista no le gusta gastar como Dios manda aquí. Porque lo que tenemos aquí en la isla es un montón de mercaderes y farsantes de cartón que quieren coger al que no conoce de pendejo con sus sapitos color verde y mierdas así.

Coño, la República Dominicana se ha esforzado más y más en darle a sus visitantes una vida cómoda y de excelencia.Que se sientan cómodos y siempre buscando la felicidad en cada rincón que pasen tanto dentro como fuera del hotel. Los dominicanos están años luz frente a nosotros en el turismo. Ahora con la apertura próxima de Cuba y salida del bloqueo creo que tanto ha jodido a nuestro hermano país, el fururo inmediato del turismo en la isla está en veremos. ¿So que qué aremos? ¿Que nos importe un bicho y seguir pagando os $5 pesos por cerveza o nos ponemos pa’ nuestro número? Ostra Cosa, cágate en tu madre y mámenme mi diminuto bicho indignado. A mí me cogen 1 vez pero no 2.

Jarto de odio. Su amigo inexistente;

-Merdócrata Bloguero.

Las tetas de una dama: Reflexión para la dama boricua

La verdad es que soy uno de los sujetos más observadores del mundo. No hay nada que no le preste atención: El IVU Loto en un recibo de compra, la fecha de espiración del galón de leche Tres Monjitas, si queda suficiente papel de culo en el baño y las tetas de una dama.

¡Qué les puedo decir! Soy un voyeur de melones y no hay nada que me tripée más en ésta vida que prender el carro, salir por Rexville Towne Center en Bayamón y ponerme a ver tetas por Kmart. ¿Por qué? Porque es mi única manera que tengo para poder escapar de la realidad que tengo. Ese día a día del levantarse temprano a trabajar pasando trimer en un patio o ligando cemento. Pendiente a pagar el teléfono, el bill de la luz y el agua y toda esa mierda. Eso a mí me caga la existencia y veo en el mirar las tetas ese mecanismo de defensa que lleva mi psiquis en fijarse en cosas tan mundanas pero sumamente exquisitas como las glándulas mamarias de una hembra.

Lo más bello de todo es que, si te pones a pensar, tengo un fetiche adictivo pero que puedo satisfacer sin requerir gastar mucho dinero. Hay quienes gustar del sexo por dinero, los que funcionan solo si se dan una onza de alcohol ó gramos de perico; los que es da un placer brutal tener una doble vida donde tienes a tu mujer y la chilla jugándote el desenlace de un posible divorcio y una clavada en el bolsillo con la pensión de tus nenes. ¿Mi caso? Mi caso, chacho, estoy de show. Solo tengo estos grandes ojos rodeado de una cabeza de mierda que papito Dios me dio para ligar jevas, y fijarme en los cocos bravos de las mamises que encuentro por ahí. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada porque me es gratis. Mis ojos son como dos Go Pro incrustados en mi cabeza de mierda velando el próximo par de tetas próximo a mi carrito de compra.

Toda mujer tiene derecho a ser parte de mis cateos visuales. Yo no soy de esos comemierdas elitistas del Internet que solo le dicen que sí a una sola cosa. Yo no perdono tetas. Punto. Mujer gorda o flaquita, chonchi o anoréxica, fea o linda, blanca, negra o india, yal o guaynanicha. Ustedes me conocen. Puede que pase tiempo que no posteo un post pero eso no significa que hace tiempo que dejé de ser un buen bellaco; de hecho, exhorto a que todo hombre lo practique. Que deje de ser tan clasista que, si te pones a ver, a la hora de ser un bellaco de mierda pensando que las mejores tetas las encuentras en PornHub o Redtube cuando la realidad es que los mejores melones lo encuentras saliendo de tu casa. Mirando, observando con detenimiento lo que pasa frente a tus narices.

El arte de ligar melones es político pues debemos vivir en un comunismo sexual lo cual significa que todos, sin distinción de clases sociales tenemos derecho de ligarnos un buen par de tetas. Rompiendo las barreras de las redes sociales me di  la libertad de hacer una pequeña encuesta relámpago tanto ha chicos para preguntarles cómo sería para ellos las tetas perfectas. Estos son los resultados:

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Aquí podemos ver un sujeto que está claro en lo que quiere. Detallista en como debe de ser la teta perfecta. Todo un bellaco observador. El Hannibal Lecter de las tetas.


Consulta 3Una mujer que está en la clara y con la autoestima que dispara a Saturno. Orgullosa de sus tetas y baqueada por machos que saben de tetas. Ella no saben si sus tetas son perfectas pero los tipos que se echó al cuerpo seguramente sí. ¡Éxito!


Consulta 1

Un sujeto que ama a su esposa por el tamaño de sus tetas. Lo que un hombre anhela en la vida. Unas tetitas “bite size” como las de Milla Jovovich metidas en el pecho de una mujer que te friegue y mapée. Santo Varón.

Consulta 2

Una mujer que ve las tetas de forma geométrica. Las tetas tienen que estar alineadas como las pirámides de Egipto. Pezón en el centro, mirando a Orión.

Consulta 4

Éste connoisseur del arte de mamar tetas va directo al hígado haciendo referencia a Miss Coco y sus tetas sobrenaturales. ¡ídolo!

Como pueden ver en el campo de las tetas hay tanta diversidad que es imposible encontrar la perfección. Por eso todo esto es tan fascinante y es por eso que cuando salgo a ligar jamás me siento conforme. Puedo pasar 4 horas vagando por la calle, metiéndome en cuanto Capri, Econo, Allways 99, regresar a casa, casquetearme y levantarme mañana a hacer lo mismo sin ningún problema. Así es mi curiosidad por ellas. Y esa curiosidad no se limita, honestamente, a la mujer humana. Confieso que poco a poco mi saciedad no ha sido conforme y he expandido mis gustos a tal grado que podría romper ciertos “tabús” pero que ha ciencia cierta declaro que me importa un bicho el qué dirán los demás pues siento que en el reino animal podremos ver un universo infinito de cocos bravos por descubrir. tetas de vaca, de una perrita de gasolinera, las tetas de una gata o las de una cabra, uff son una gama tan inmensa que te pone a reflexionar sobre todo ese tiempo que dedicaste rogándole a Dios que pusieran películas calientes argentinas del Gordo Porcel sabiendo que con una visita a un pueblo olvidado de Dios como Juncos podrías ver las mejores tetas del animal kingdom.

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¿Y qué me dice de ver a una mujer embarazada amamantando a su hijo? No mano, eso ya raya en los placeres satánicos. Solo cuando necesito casquetearme con furia diabólica. El hecho de ver unas tetas abultadas llenas de leche (materna, no de bicho) me dan unas ganas de coger el bebé, tirarlo por la ventana y degustar de ese pezón carnoso y rico. Ahora, ¿una mujer que le de mamar a una perrita? Ahora sí que entré a los primeros círculos del Infierno.

Esto sí que me pone bellaco
Esto sí que me pone bellaco
Wao, sí que las mujeres son criaturas bien sexuales. Por eso las amo tanto. Porque me dan el placer que ninguna droga  cigarrillo puede darme. El placer de sentirme vivo. Hambriento. Con ganas de ser yo mismo. Gracias Dios por sacarle una costilla a Adán y crear ésta delicia a tu imagen y semejanza, pero sin bicho. Porque mi Dios no hace cosas mierdas, me las hizo con tetas, culo y chocha.

A ti mujer te dedico éste post.

Gracias mujer y que El Señor Bendiga tus tetas.

Claro: Tu telefonía de mierda

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Diablo mi gente, empezando el 2015 y harto de odio porque tengo que sacar la cara por todos aquellos que han pasado por lo que he pasado yo que es estar subscrito a la telefonía más mierda de Puerto Rico y me refiero obviamente a Claro. Mano, que se puede decir de Claro que no sepamos nosotros ya. El servicio más basura del mundo producto de la venta de nuestra Telefónica en los años noventas y revendida a otras compañías más haciéndola cada vez más mierda, atosigando al público con tarifas ridículamente altas y sin sentidos hasta que tenemos lo que podemos apreciar ahora, una basura mexicana. Oye, y no es porque sea mexicana, porque hablando claro (no pun intended), porque que sea de Puerto Rico no garantiza que la compañía sea todo un éxito – miren a OSNet que es un “hit and miss” – pero la verdad es que Claro por lo que estás pagando no ofrece lo que te mereces.

Nada más partamos de la premisa del logo de éstos cabrones:

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No escogieron un mejor logo mi hermano, porque representa lo que todos ustedes asumieron bien: un roto de culo ensangrentado. Así me siento yo, con el culo hecho sangre y al rojo vivo porque estoy pagando por algo que apenas funciona. Velocidades lentísimas cuando pagas una tarifa, un trato a la gente como si fuera uno un retrasado, o de Comerío, y pa’ colmo, con empleados que por la madre mía que saben de Internet como yo de escribir buenos blogs, o sea, pésimo en todo.

¿Y qué tu me dices cuando llamas al servicio al cliente? Mire mi hermano, puedo decirte que uno ríe por no llorar. Juro por la madre que me cagó que una conversación con Servicio al Cliente quejándote por la velocidad del Internet corre de ésta manera.

-Hola gracias por llamar a Claro la red más poderosa del mundo le habla Pedro en qué puedo ayudarle.

-Hola Pedro, me llamo Merdócrata. Quiero reportar que mi velocidad de Internet anda lenta todo el día hasta que dejó de funcionar y he pagado por una tarifa de ___ dólares y no veo que me honran.

-Hola Señor Demócrata.

-Merdócrata

-Demócrata. ¿Ya revisó si su modem está encendido?

-Sí y Cágate en tu madre.

(engancho)

Juro que así pasa. Te tratan como el ser más bruto del mundo. Yo puedo entender que tu le salgas así a un viejito porque los viejitos como que no saben mucho que digamos de tecnología pero a mí, coño, me encabrona y si eso me encabrona más me encabrona son las soluciones que dan. Vamos, una vez me comentaron si había luz en la casa. Cosa cabrona.

¿Y qué cuando se ponen a robar el cobre del vecindario y los amigos de lo ajeno les pasa la brillante idea de robarte el cable del teléfono? Te cagas en tu madre. Viví por esa experiencia 4 veces corridas entre los meses de noviembre y diciembre. En serio que no se lo deseo a nadie. Pero tengo que ser justo. No le puedo echar la culpa a Claro por lo que hagan unos criminales a altas horas de la noche. Pero si puedo echarles la culpa por tardar más de 1 semana en colocarme el cable de teléfono de vuelta. O sea, como es que en pleno siglo 21 todavía haya que esperar 1 semana para que te restablezcan una línea de teléfono que fue bandalizada. Yo puedo creer eso si estuviéramos viviendo en los Himalayas o un pueblo tercer mundista como en Humacao donde la gente todavía se comunica soplando caracoles. Lo que no puedo comprender es siendo yo residente de un pueblo de avanzada (Bayamón obviamente) tenga que pasar por éste martirio. ¡Ah! Y no esperes que Claro te reduzca la factura por el tiempo que te quedaste sin teléfono y por consiguiente sin servicio de Internet. Simplemente te jodiste.

Fíjate, eso si tienen ellos bien eficiente. Cuando te pasan factura éstos tipos son los #1. No hay mes que no te llegue ese factura rapidito. Son locos cobrándote. Los otros días estaba pagando el teléfono del apartamento. Mira no más que lo hice por teléfono. Cuando estoy haciendo el pago no me dieron número de confirmación de pago y simplemente se enganchó. Me estuvo sumamente dudoso así que llamé otra vez y me mencionó que debía cerca de $60 dólares y pues pensé que era que no se realizó el pagó por completo. Cuando fui a Claro a reportar un robo de línea de teléfono (es una costumbre ahora) y exigir un descuento me dan la noticia de que pagué mi factura 2 veces corridas así que aboné 1 mes extra a mi factura. Me cago en Dios. $60 billetes echados a la mierda que me servían para resolver éste mes para cosas como comprarme una caset de Super Mario Bros 2.

Pero que cool. Por lo menos gracias a la amabilidad de una amiga que tengo del ciberespacio me enteré que Claro ofrece un modem el cual puedes conectar tanto el teléfono de la casa como para usarlo como WIFI cosa que estaba incrédulo en un principio pero que parece de que sí era cierto, solo que tenía que ir a Canton Mall, los headquaters de los escombros humanos de mi querido Bayamón y tuve que hacer una fila de casi dos horas oliendo sobaco y pampers cagaos de nenes dignos de una visita de Servicios Sociales para enterarme de que ellos si me dan ese modem solo que el modem no es otra cosa que un pequeño aparato que funciona con tecnología 4G que manda señal a los equipos electrónicos. Para eso mejor ponía mi celular como router y esperaba como un cabrón para que me arreglaran la línea de teléfono.

Pero no hay mal que por bien no venga. ¿Por qué? Pues porque ahora con mi línea de teléfono re-establecida puedo escribir este blog que tenía en mi mente hacer hace tiempito. Dedicándole la verborrea a estos hijos de la gran puta que han cagado la telefonía en Puerto Rico. Solo me queda a mí resignarme a mi triste realidad sabiendo que tengo un contrato espetado hasta las costillas con la compañía del roto del culo sangrante, esperando a que algún día, en un futuro no muy lejano, mire por la ventana y vea un corillo de hombres pipones frente a una pickup instalando Google Fiber por casa.

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…aunque soñar no cuesta nada

Sportman de cebolla para la polla – Luis Pizza en Bayamón

luispizzaplaceBayamón es un pueblo que se destaca por su gastronomía mierda consistente de mil y un restaurantes de comida rápida en donde ustedes puede acortar su vida según su predilección. Escoja su veneno. Hace unas semanas atrás me dí a la tarea de romper un poco la dieta que tengo pues quiero adelgazar mi mastodóntico bicho y me dí una ronda por todo Bayamón buscando un sitio para entrar en pecado gastronómico. No andaba solo, andaba bien acompañado de una buena jeva y quería complacer de una forma tal que me jartara yo y no se sintiera ella chipi pensando que la llevaba a un sitio mierda pero tampoco quería impresionar demasiado para que ella pensara que era un tipo de torta así que descarté Martin’s BBQ como sitio “barato” e Ichiban como sitio fino y decidí irme por el punto medio. Me lancé a Pizza Hut de Forest Hills, Bayamón.

Pizza Hut es un restaurante de Pizza. Por si no lo sabían. Allí he comido pizza en pasadas ocasiones y pensé que si compraba un surtido y una pizza vegetariana estaba listo para llevar a esa potranca a la cama. Yo entré al establecimiento. Doy los buenos días que no me dieron a mí. Me ubicaron en un asiento al lado de personas con un nene que balbuceaba y gritaba mierda todo el tiempo. La mesera de turno nos hace entrega del “amplio” menú (que de hecho, debería hablar un poco al respecto en otro post) el cual me doy cuenta como que le han macheteado varios ofertas cosa que no me favorecía ni con la jeva, ni a mi bolsillo; y ella, que no es pendeja tampoco me propone buscar otro sitio para saciar nuestra hambre y salir de ese infierno donde tenía a ese welebicho de 4 años gritando y jodiendo y es ahí donde me viene a la mente ir a un restaurante que hace años, pero años largo que no había visitado. Su nombre: Luis Pizza.

Le mercadeo la idea a la chica y ella parece convencida cosa que me da la oportunidad de irme pal’ carajo de Pizza Hut. Que se metan su Stuffed Crust por culo con todo y nene llorón. Prendo el carro y me dirijo a esa bastión de la pizza bayamoneza. ¿Y qué puedo decir? ¿Por dónde arranco? Estacionamiento. Sencillo. Luis Pizza es uno de esos sitios que es una cabronería para estacionarse. Estás obligado a treparte en una acera, robarle el estacionamiento a un negocio o rifar el carro en medio de una isleta para poder bajarte a comer allá y cuenta realmente como con 4 o 5 estacionamiento donde seguramente los primeros dos son del cocinero y el gerente del sitio o sea que te cagaste en tu madre y yo soy de esos conductores comemierdas que no me paro en un sitio si no veo estacionamiento. Así de mamalón soy yo y que se joda. Yo pago el carro no tú. Luego de dar dos vueltas por la avenida me di de cuenta que un cabrón se estaba marchando y rápido aproveché para poder meter el carro ahí como podía porque los otros cabrones que cogieron parking allá se estacionaron todo viroteado. Me cago en la madre. Igual metí el carro como podía. No iba a hacer esperar a la chica y a mí mismo por un foquin hijo de mil putas que no sabe estacionarse como es debido.

Anyway, siguiendo con el blog, me bajo llevo a la chica cogidita de la mano, como todo un caballero abro la puerta y… y… y… ¡allí estaban! Los 1001 espejos que cubre todo el cabrón Luis Pizza. Si no estás familiarizado con el sitio no sabrías si entraste a un motel temático o que realmente estás en una pizzería. Siempre me pregunte si en la noche en ese sitio se chicha en clandestinaje, porque eso es lo que parece ese sitio. Y me imagino una escena de Eyes Wide Shut filmada en ese restaurante. Eso está cabrón. Esos espejos llevan allí desde que tengo uso de razón. Esos espejos si hablaran dirían muchas cosas. En 1994 lance mi aliento a uno y dibujé un bicho con cuernos y me entró la curiosidad por saber si aún existía semejante monumento al bicho hoy, luego de 20 años, pero da la mala pata que nos divisó uno de los empleados (no vi muchos) y el mismo nos procede a sentarnos en una de las mesas que da directo al cristal so que tenía vista al carro (que by the way no me molesta para nada, así se si Baby Rasta o uno de sus esbirros me dan un trambo).

El muchacho nos entrega el menú. Maldigo la hora que no le tomé una foto al menú. Ese menú estaba descojonado a niveles extremos. Parecía que era el mismo menú que me entregaron 20 años atrás cuando dibujé el bicho en el espejo. Gastado, decolorado, tenía la mica enrrollada, lo único que le faltaba era pedazitos de papel de baño impregnados en la mierda esa. Yo no soy un tipo comemierda ni mucho menos pero creo que un restaurante debe de siempre ser precavido con las cosas que le muestra a sus clientes pues soy de los que pienso que si te importa un bicho tu restaurante pues te importará un bicho tu propio cliente. Es lo que pienso, sinceramente. El menú constaba de lo básico la picadera o entremeses, pastas, pizzas con sus ingredientes y tamaños, postres, bebidas, etcétera. Nada que te sorprendieras y que te hiciera decir “diablo, esto debe de ser algo cabrón” ni nada por el estilo.

Total para lo que venía era para comer pizza so que le di pichón a eso y pedí de aperitivo lo que la chica quisiese. Ella me menciona que cogiera algo rico y económico, y se antojó por unos pan con ajo y queso por medio. No lo vi nada mal. De eso tenía un costo accesible y qué carajo, lo pedimos con dos vasos de agua (jamás pidan botellas, el vaso con agua no se puede cobrar). Lo ordenamos y esperamos a que el pan con ajo y queso llegara para ordenar la pizza.

No se ve fancy, pero se deja comer

 

Bueno. Sencillo. No estoy seguro que el pan sea hecho allí mismo, pero qué carajo. Algo positivo. La salsa me la sirvieron caliente y no sacada directa de una nevera. ¿Que si la salsa es de pote o es hecha por ellos? No lo creo, pero igual, en Puerto Rico el 90% de las pizzerías no hacen sus salsas, mierda, lo tienen todo enlatado así que no me quejaré en lo absoluto. Sabía bueno. No me quejo. No es el mejor aperitivo del mundo pero malo no es, eso se los aseguro.

¿Qué tal la pizza? Luego de ordenarlas no tardó mucho en llegar. ¿Y qué les digo? ¡Fenómeno! Es de esas pizzas que uno siempre aspira comer. De esas que tienen tanto queso que halas y halas y halas y los hilitos de queso se vuelven infinitos. Es uno de los placeres que más me da de comer buena pizza. ¿La mía? De cebolla. Amo la cebolla. Se me para la polla. Iba a pedirla con setas incluidas pero no hacía falta porque así, con un ingrediente no más estaba bien ready para comer. Estabas obligado comertela los primeros minutos de traída a la mesa con tenedor y cuchillo porque sino, tenías quemaduras de primer grado en la mano y de no soplar la misma, en el cielo de la boca. Cosa divina.

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La masa es fina  y eso es un plus donde sea porque la pizza de masa gorda es una jodienda que se abastece rápido y siempre puede sobrar pedazos. Yo quiero la experiencia completa. Quiero comermela toda allí mismo como Cristo Nuestro Señor manda, puñeta. Todo bien rico la verdad. El cabrón que las cocina sabe lo que hace. No se veía mantecosa ni nada. Obvio, no era fat-free ni nada obviamente, pero tu sabes cuando el queso de una pizza es una mierda cuando lo que ves es un mantequero chorreando de la misma. La foto no te engaña.

Las porciones son grandes. Cuando esta gente dicen “sportman” hablan en serio. Hay lugares donde cuando pides una “sportman” o pizza grande lo que te sirven es una glorificada pizza que en cualquier guagua de pizza por ahí le dirían mediana seguramente pero aquí estos hijos de puta no creen en Dios. El concepto de lo que es Dios no lo comprenden, solo comprenden una sola cosa y es hacer dinero y conmigo lo lograron. Esa pizza es blasfema.

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Sabrosa pizza, eso si, te lo sirven encima de una plataforma de metal como si se tratase de un sacrificio humano a tu nombre; algo totalmente tétrico e imponente que se impone entre la conversación que tienes con tu pareja pero qué resuelve con tan solo apartando a un lado continuando así tu tertulia y labia monga, tranquilo.

Que triste que el mesero no se molestó en tratarnos con más cariñito a la mesa sin procurar en brindarnos más bebida para nosotros. Supongo que como eran vasos de agua y no cervezas o refrescos el tipo pensó que no valía la pena atenderme con propiedad. Nada como 1 centavo de propina para cagarle la conciencia a ese cabrón. Pagué, me marché y rogué a Dios no cagarme encima el resto del día.

Ese día no chiché.

En conclusión, puedo decirles que Luis Pizza es un restaurante que funciona si te haces bloqueos mentales y tienes bajos estándares de salubridad. Si eres de esos que son tiquismiquis con la comida y con los lugares, que no puedes ver un pelo en la sopa y te limpias el culo solo con papel Charmin tendrás un problema existencial con Luis Pizza, pues Luis Pizza es como esa abuelita que hiede a mierda pero que cocina bien cabrón.

Es un fenómeno único y especial. Luis Pizza es como el arte del buen cagar: Asqueroso y hediondo pero sumamente placentero.

Cromosoma 21 mis putos futuros hijos

Mi gente hoy ando trasnochado esta madrugada luego de empeparme con un medicamento que ni recuerdo que culo era con alcohol para poder dormir y me siento tan pesado y tan pendejamente mal que deposité el culo en esta silla para poder contarles a ustedes de una mierda que me pasó a mí años atrás a principios de los noventas. Esta mierda me vino a la mente gracias al puto sueño que tuve mientras dormía y que aprovecharé en estos momentos para poder contarles la historia de lo que me pasó a mí, no en el sueño, el sueño fue bien pendejo, sino lo que pasó realmente en ese período de mi vida tan echado a perder en donde su amigo inexistente Merdócrata hacía de las suyas antes de que internet fuera lo más cool y radical en Puerto Rico.

Primavera 1991, todo estaba cool, o al menos eso pensé yo. Rosselló se perfilaba como candidato a la gobernación de Puerto Rico, nuestra isla era una bomba de tiempo de maleantes a punto de salir a brote, las chicas empezaban a chichar como güimos desde las escuelas intermedias, el underground y hablar de culos, cricas y bicho era normal en la música y los nenes colgaban cintas en las ramas de los árboles para crear un “arbol de la esperanza” esperando que los soldados que iban a Iraq regresaran con vida (y con el bicho sin anthrax). Yo, estaba en ná, pero cuando no. Siempre en la mía, buscando hasta por debajo de las piedras a la próxima chica pa’ yo mandarle bicho. Estaba bellaco, quería chichar. Tenía esa mierda de que siempre me levantaba con el bicho parao’ y aunque me jalaba una casqueta matutina para resolver como fuese, siempre tenía la mierda de no quedar satisfecho y entonces es cuando tenía esa necesidad de salir de mi apartamento, prender el carro y buscar por ahí la jeva más puta que pudiera conseguir.

Soy un tipo labioso. Creo que es una de las cosas que a mí más me cualifican. Puedo tildar de puta, cochofle y cuero a una mujer y más bellaca se pone la cabrona. ¿Por qué? No sé. Quizás es que mi bicho se marca tanto por encima del pantalón que ellas le hacían caso omiso a lo que decía mi boca y escuchaban más a mi pinga y esta pinga lo que decía era “puta, te quiero partir”. Creo que eso fue lo que pasó cuando conocí a esta chamaca en una gasolinera. Uff, ¡Pero qué hembra! Una chica ahí petite en su punto, con unos cocos bravos y redonditos, mahones Pepe que dibujaban un nalgaje cabrón, cabello castaño largo y lizo, ojos café achinaditos.  Puñeta, que tronco de hembra. Empecé a hablar con ella y eso y ella me menciona que ella trabaja en esa gasolinera hace unos meses porque necesita costear el pago de su carro porque estudiaba para algo que no me acuerdo si era Administración de Empresas o Contabilidad… una mierda ahí. La cosa es que la invité a salir par de veces. La tipa no era una cosa de otro mundo, pues no era una Miss Universo ni una cosa por el estilo. Digamos que una girl next door pero con buenos atributos, yo como que la llevaría a comer mantecados o algo así, supongo.

El tiempo pasó y ya me asqueaba ir al cine y le dedicamos mucho a la chichaera y al vacilón. A la tipa le metía el bicho con gusto y ella siempre me pedía más. A veces ella cogía el bicho mío y lo ponía directamente en su hueco anal para que se lo emburrara. Cosa cabrona, pero más cabrón era el ver a ella sacarse el bicho mío de su culo y volverlo a mamar. ¿Uff, a quien no le para el bicho esto? No me podía quejar del sexo, de eso estamos claro. Pero poco a poco el sexo llevo a otras cosas y esta tipa no era de esas que solo quiere chichar y ya sino que estaba empeñada en que tuviéramos algo más allá. Es algo que no tengo en mis planes casi siempre que meto pinga a una mujer, pero qué carajo, una mujer que daba el culo quizás valía la pena. Aparte era los noventas, eso de mujeres dando el culo no estaba aún de moda. Anyway, la historia sigue con esto de que ella quería que me relacionara más familiarmente y que tuvieramos una formalidad de pareja, so me invita para su casa.

¡Vaya casa! Era una de esas casas con muchos cuadros y temas boricuas. Que si un Albizu por ahí, un Betances por acá, música de salsa de la vieja guardia y un afiche bien cabrón de Ismael Rivera que cubría una pared casi entera. Ella me dice que tomara asiento y que sus papás no estaban. Yo me estaba amolando el bicho, tu sabes, chingar bajo la presencia uno de los máximos exponentes del perico como Ismael Rivera no se da todos los días. Ella me ofrece un vasito con agua. ¿Agua? ¡Qué cojones! Pero lo que sea por echar un polvo. Le acepto el agua, me la trae bien fría y ella me dice que espere un momento que va a atender un asunto. Se marcha de la sala y suba unas pues su casa es de esas de dos pisos y yo, ingenuo (y bellaco) al fin pensé que se estaba preparando nuestra noche de sexo desenfrenado. Pasan como 5 minutos y de momento escucho como si un objeto de vidrio se hubiera roto y unos gritos. ¡Me preocupe! Me acomodé el bicho bien en el pantalón y subo las escaleras y sin abrir la puerta donde estaba mi chica escucho unos gritos de hombre blasfemando y diciendo “ME CAGO EN LA OSTIA NO MÁS CHEF BOYARDEE!11!, fuckin Puta!1“, quise entrar a la fuerza, no dejaría que un welebicho le hablara así a mi jevita y cuando abrí la puerta me encontré con semejante aberración de dos patas que me mira simpático y saluda diciendo…

“¿Quiéres fumar?”, mi hermano para qué fue eso. Solo a mi chica se le ocurre vivir sola con semejante espécimen. Yo me asusté. Ella me lo presenta. Me dice “El es José, mi hermanito especial”. Yo no sabía ni donde poner la cara. Tenía miedo a la reacción de semejante monstruosidad. Yo te digo que nunca me sentí tan incómodo en mi vida cuando ese ser “humano” se me acercó y me dio un abrazo y un beso de cachete. ¡Trágame tierra! ¿Qué podría ayudarme a salir de esta mierda? Sencillo, los gritos de 2 voces de muchachos con un impedimento del habla. Cada uno de ellos hablando de comerse el culo el uno a los otros y mi pareja con cara de molesta.  Va hacia la habitación y qué se encuentra, imagínate, proyecta en tu corazón lo siguiente, imaginate dos de los seres más jodidos por Dios. “Personas” que era más humanitario colocarle cianuro en el bibi para ahorrarles un sufrimiento por parte de la crueldad que recibe este mundo. Hombre, yo siendo el doctor a cargo del parto de estas criaturas de mierda dejaría un revolver con 3 balas para que se llevara fuera de este mundo a esos 2 putos hijos hijos que jugaban Ninja Gaiden en el Nintendo de ellos y una bala para la madre para que acabara con ese sufrimiento de traer a esas 2 bestias de la noche en el mundo.

Los otros dos muchachos se podrían describir de una forma muy abstracta, eran gente que simplemente no se veía bien. Yo solo puedo utilizar imágenes para que ustedes, cabrones, tengan idea de más o menos como se veían estos cabrones.  Uno de ellos se parecía al malo de Robocop cuando le calló tóxico y quedó hecho mierda y el otro hijo de puta a Toxic Avenger.

 

Tu me entiendes, yo no me sentia cómo con tanto adefecio a mi lado. 3 bestias horripilantes emparentadas y pasándola cabrón. El distrofiado que gritaba por los Chef Boyardee entro a la habitación de los hermanos físicamente descojonados y se puso a obligar a sus hermanitos a que le diera breik de jugar también, y yo parado en una esquina de la habitación mirando lo que estaba pasando mientras que mi chica estaba preparándole Chef Boyardee a su hermano en la cocina porque el cabrón estaba muy selectivo. Vi entonces algo que colmó mis límites, inclusive las del merdo. Uno de los chamacos se puso como loco, viendo a su hermano tratando de pasar una de las tablas de Ninja Gaiden y se puso no se cómo, como que bellaco y se bajo los calzones y comenzó a tocarse la matraca y el otro hermano empezó a hacer esa mierda y el que estaba jugando se le estaba parando el bicho y yo como que ok, pérate, en este cierculo de cromosomas descojonados y patería incestuosa yo no cuadro, e hice algo que jamás hago: medité.

Pensé cómo culo sería mi vida con una chica como esta en donde yo tendré que hacerme responsable de estos tres sub-humanos cuando sus papás fallezcan. ¿Merezco vivir la vida así? Con un miedo a preñarla y tener hijos propios que me salgan tan descojonados como sus hermanitos de mierda? Yo no quiero hijos feos, fuck, pal carajo los hijos, yo no quiero un embarazo no deseado y el nene que tenga sea más feo que una cagada en Dios en Viernes Santo. ¡Deja eso! Yo soy Merdócrata, el escombro #1 en la red pero en esa década yo era Merdócrata, el escombro #1 de Bayamón que valoraba el bicho y sus espermatozoides con mucho recelo. Así que no pude más, mi mente me traicionó. Decidí que lo mejor era irme de allí. Baje las escaleras, la vi a ella por última vez. Estaba calentando los putos espaguetis y el bicho se me paraba. Pero no puedo hacer nada más. Hice un retrato mental y lamenté no decirle un adiós. Un deseo. Un te quiero. Simplemente abrí la perilla de la puerta que me llevaba a ese mundo exterior y escapé a la realidad.

Hoy por hoy no recuerdo en qué parte de Bayamón es que sucedió el evento. Una gran casa blanca en la Urbanización Estancias de Cerro Gordo. Si, creo que allí fue. Si conoces el lugar, revisa, ten cuidado, aún no sé si sigue ahí. Yo no quiero volver. Me pregunto si aún llora mi partida mi querida.

Quiero olvidar…

Días después tomé un avión y a Barcelona me encomendé. Una noche olímpica de sexo desenfrenado y crica hispánica encontré.

Pero eso, mis amigos, eso es otra historia…