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Sportman de cebolla para la polla – Luis Pizza en Bayamón

luispizzaplaceBayamón es un pueblo que se destaca por su gastronomía mierda consistente de mil y un restaurantes de comida rápida en donde ustedes puede acortar su vida según su predilección. Escoja su veneno. Hace unas semanas atrás me dí a la tarea de romper un poco la dieta que tengo pues quiero adelgazar mi mastodóntico bicho y me dí una ronda por todo Bayamón buscando un sitio para entrar en pecado gastronómico. No andaba solo, andaba bien acompañado de una buena jeva y quería complacer de una forma tal que me jartara yo y no se sintiera ella chipi pensando que la llevaba a un sitio mierda pero tampoco quería impresionar demasiado para que ella pensara que era un tipo de torta así que descarté Martin’s BBQ como sitio “barato” e Ichiban como sitio fino y decidí irme por el punto medio. Me lancé a Pizza Hut de Forest Hills, Bayamón.

Pizza Hut es un restaurante de Pizza. Por si no lo sabían. Allí he comido pizza en pasadas ocasiones y pensé que si compraba un surtido y una pizza vegetariana estaba listo para llevar a esa potranca a la cama. Yo entré al establecimiento. Doy los buenos días que no me dieron a mí. Me ubicaron en un asiento al lado de personas con un nene que balbuceaba y gritaba mierda todo el tiempo. La mesera de turno nos hace entrega del “amplio” menú (que de hecho, debería hablar un poco al respecto en otro post) el cual me doy cuenta como que le han macheteado varios ofertas cosa que no me favorecía ni con la jeva, ni a mi bolsillo; y ella, que no es pendeja tampoco me propone buscar otro sitio para saciar nuestra hambre y salir de ese infierno donde tenía a ese welebicho de 4 años gritando y jodiendo y es ahí donde me viene a la mente ir a un restaurante que hace años, pero años largo que no había visitado. Su nombre: Luis Pizza.

Le mercadeo la idea a la chica y ella parece convencida cosa que me da la oportunidad de irme pal’ carajo de Pizza Hut. Que se metan su Stuffed Crust por culo con todo y nene llorón. Prendo el carro y me dirijo a esa bastión de la pizza bayamoneza. ¿Y qué puedo decir? ¿Por dónde arranco? Estacionamiento. Sencillo. Luis Pizza es uno de esos sitios que es una cabronería para estacionarse. Estás obligado a treparte en una acera, robarle el estacionamiento a un negocio o rifar el carro en medio de una isleta para poder bajarte a comer allá y cuenta realmente como con 4 o 5 estacionamiento donde seguramente los primeros dos son del cocinero y el gerente del sitio o sea que te cagaste en tu madre y yo soy de esos conductores comemierdas que no me paro en un sitio si no veo estacionamiento. Así de mamalón soy yo y que se joda. Yo pago el carro no tú. Luego de dar dos vueltas por la avenida me di de cuenta que un cabrón se estaba marchando y rápido aproveché para poder meter el carro ahí como podía porque los otros cabrones que cogieron parking allá se estacionaron todo viroteado. Me cago en la madre. Igual metí el carro como podía. No iba a hacer esperar a la chica y a mí mismo por un foquin hijo de mil putas que no sabe estacionarse como es debido.

Anyway, siguiendo con el blog, me bajo llevo a la chica cogidita de la mano, como todo un caballero abro la puerta y… y… y… ¡allí estaban! Los 1001 espejos que cubre todo el cabrón Luis Pizza. Si no estás familiarizado con el sitio no sabrías si entraste a un motel temático o que realmente estás en una pizzería. Siempre me pregunte si en la noche en ese sitio se chicha en clandestinaje, porque eso es lo que parece ese sitio. Y me imagino una escena de Eyes Wide Shut filmada en ese restaurante. Eso está cabrón. Esos espejos llevan allí desde que tengo uso de razón. Esos espejos si hablaran dirían muchas cosas. En 1994 lance mi aliento a uno y dibujé un bicho con cuernos y me entró la curiosidad por saber si aún existía semejante monumento al bicho hoy, luego de 20 años, pero da la mala pata que nos divisó uno de los empleados (no vi muchos) y el mismo nos procede a sentarnos en una de las mesas que da directo al cristal so que tenía vista al carro (que by the way no me molesta para nada, así se si Baby Rasta o uno de sus esbirros me dan un trambo).

El muchacho nos entrega el menú. Maldigo la hora que no le tomé una foto al menú. Ese menú estaba descojonado a niveles extremos. Parecía que era el mismo menú que me entregaron 20 años atrás cuando dibujé el bicho en el espejo. Gastado, decolorado, tenía la mica enrrollada, lo único que le faltaba era pedazitos de papel de baño impregnados en la mierda esa. Yo no soy un tipo comemierda ni mucho menos pero creo que un restaurante debe de siempre ser precavido con las cosas que le muestra a sus clientes pues soy de los que pienso que si te importa un bicho tu restaurante pues te importará un bicho tu propio cliente. Es lo que pienso, sinceramente. El menú constaba de lo básico la picadera o entremeses, pastas, pizzas con sus ingredientes y tamaños, postres, bebidas, etcétera. Nada que te sorprendieras y que te hiciera decir “diablo, esto debe de ser algo cabrón” ni nada por el estilo.

Total para lo que venía era para comer pizza so que le di pichón a eso y pedí de aperitivo lo que la chica quisiese. Ella me menciona que cogiera algo rico y económico, y se antojó por unos pan con ajo y queso por medio. No lo vi nada mal. De eso tenía un costo accesible y qué carajo, lo pedimos con dos vasos de agua (jamás pidan botellas, el vaso con agua no se puede cobrar). Lo ordenamos y esperamos a que el pan con ajo y queso llegara para ordenar la pizza.

No se ve fancy, pero se deja comer

 

Bueno. Sencillo. No estoy seguro que el pan sea hecho allí mismo, pero qué carajo. Algo positivo. La salsa me la sirvieron caliente y no sacada directa de una nevera. ¿Que si la salsa es de pote o es hecha por ellos? No lo creo, pero igual, en Puerto Rico el 90% de las pizzerías no hacen sus salsas, mierda, lo tienen todo enlatado así que no me quejaré en lo absoluto. Sabía bueno. No me quejo. No es el mejor aperitivo del mundo pero malo no es, eso se los aseguro.

¿Qué tal la pizza? Luego de ordenarlas no tardó mucho en llegar. ¿Y qué les digo? ¡Fenómeno! Es de esas pizzas que uno siempre aspira comer. De esas que tienen tanto queso que halas y halas y halas y los hilitos de queso se vuelven infinitos. Es uno de los placeres que más me da de comer buena pizza. ¿La mía? De cebolla. Amo la cebolla. Se me para la polla. Iba a pedirla con setas incluidas pero no hacía falta porque así, con un ingrediente no más estaba bien ready para comer. Estabas obligado comertela los primeros minutos de traída a la mesa con tenedor y cuchillo porque sino, tenías quemaduras de primer grado en la mano y de no soplar la misma, en el cielo de la boca. Cosa divina.

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La masa es fina  y eso es un plus donde sea porque la pizza de masa gorda es una jodienda que se abastece rápido y siempre puede sobrar pedazos. Yo quiero la experiencia completa. Quiero comermela toda allí mismo como Cristo Nuestro Señor manda, puñeta. Todo bien rico la verdad. El cabrón que las cocina sabe lo que hace. No se veía mantecosa ni nada. Obvio, no era fat-free ni nada obviamente, pero tu sabes cuando el queso de una pizza es una mierda cuando lo que ves es un mantequero chorreando de la misma. La foto no te engaña.

Las porciones son grandes. Cuando esta gente dicen “sportman” hablan en serio. Hay lugares donde cuando pides una “sportman” o pizza grande lo que te sirven es una glorificada pizza que en cualquier guagua de pizza por ahí le dirían mediana seguramente pero aquí estos hijos de puta no creen en Dios. El concepto de lo que es Dios no lo comprenden, solo comprenden una sola cosa y es hacer dinero y conmigo lo lograron. Esa pizza es blasfema.

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Sabrosa pizza, eso si, te lo sirven encima de una plataforma de metal como si se tratase de un sacrificio humano a tu nombre; algo totalmente tétrico e imponente que se impone entre la conversación que tienes con tu pareja pero qué resuelve con tan solo apartando a un lado continuando así tu tertulia y labia monga, tranquilo.

Que triste que el mesero no se molestó en tratarnos con más cariñito a la mesa sin procurar en brindarnos más bebida para nosotros. Supongo que como eran vasos de agua y no cervezas o refrescos el tipo pensó que no valía la pena atenderme con propiedad. Nada como 1 centavo de propina para cagarle la conciencia a ese cabrón. Pagué, me marché y rogué a Dios no cagarme encima el resto del día.

Ese día no chiché.

En conclusión, puedo decirles que Luis Pizza es un restaurante que funciona si te haces bloqueos mentales y tienes bajos estándares de salubridad. Si eres de esos que son tiquismiquis con la comida y con los lugares, que no puedes ver un pelo en la sopa y te limpias el culo solo con papel Charmin tendrás un problema existencial con Luis Pizza, pues Luis Pizza es como esa abuelita que hiede a mierda pero que cocina bien cabrón.

Es un fenómeno único y especial. Luis Pizza es como el arte del buen cagar: Asqueroso y hediondo pero sumamente placentero.

Ups, creo que violé a mi novia

Violé a mi novia, estoy cabrón. Bueno, no es que realmente la violé déjame aclarar antes que estos hijos de puta que me leen empiecen a mandarme reportes a los de la policía de Puerto Rico. Digamos que esto es una violación con consentimiento. Yo les explico cabrones. Lo que pasa es que como ustedes bien saben yo soy un tipo con unas ganas terribles de mojar el nugget o sea para los que me leen de otras partes del mundo, lo que me da ganas siempre de hacer es el de empujar mi tranca en la vagina de mujeres que estén ricas y poderosas. ¿Y si son feas? Se lo meto por igual. Como dice cierta amiga mía “todo roto saca leche“. Ese es mi moto pero en este caso estaba yo bien bellaco y no puedo esconderlo más. Les digo,esta tipa que les voy a hablar estaba hiper rica. Esto sucedió varios días atrás.

¿Recuerdan que hace tiempo (como una semana) que no me aparezco por estos lares? Es que realmente lo que estaba haciendo era dándole felpa a una hembra que conozco que me tiene el bicho hecho pretzel. Una cabrona que si me dejo tentar me hace de ella. O sea, esa es una hembra que anda segregando sus feromonas, me las metió por la nariz y el bicho mío la sigue como si Pedro a Jesús de Nazaret. Estaba bien acalorado y tuve una noche pésima. Mucho trabajo. Eso me encojona tanto… Pero la verdad es que cuando tengo a esta hembra de frente a mi se me olvida todo ese estrés laboral. Solo pienso en cómo emburrarle la pinga a esta jeba y darle pinga, pero darle pinga como si quisiera que la chocha de esta cabrona entrara en combustión. ¡Que decir! Soy un bellaco malo, lo reconozco.

Lo más que me gusta de ser Merdócrata es que soy un tipo bien cool y cheverón y que tengo ese don de poner bellacas a las mujeres con solo ellas mirarme el bicho mío. A mí se me marca con el pantalón. Estoy más que cabrón. La cosa es que a la muchacha a la cual le quería dar manquenque era una cabrona que tenía esos gustos únicos y especiales. Yo no soy pendejo. Yo sé descifrar a las mujeres. Ella estaba loca por que yo le diera maceta. Desde que llegué a su casa, me baje del carro y me senté en su sala. Ella se me ponía a hablar de mierdas ahí. cosas que no le gustaba del empleo y de su trabajo. Pero yo no soy pendejo, ella solo quería ver la sabrosa combinación letal mía de bolas y pinga dentro de su tostón.

Es entonces cuando me decidí, inenté jugar un juego nuevo. A mi me gusta el foreplay. Ese juego sexual que tienen sus parejas antes, durante y después que chichan sirve para que la relación sexual sea más excitante y duradera. Bueno pues no me voy a quedar atrás. Me quedé solo con esta chica. Estaba vestidita con una ropa un poco provocativa, media roquerita, ponka, gótica, no sé que carajo es ella. Solo se que siempre viste de puto negro. Su torso dibujaba bien sus cocos bravos, su falda corta dibujaba el escaso trasero que tiene y sus piernas uff, es como la puta Melina León de las jebas. Si te gusta las mujeres con piernas cabronas y cocos de ensueño esta jeba es la que tienes que buscar.

Me la lleve a la cama la abrazé, le rompí los botones de su vestimenta, le arranqué el brasiel y mordisquié de sus tetas mientras con mi mano derecha empecé a buscar su totita y rebuscar como si se me ubiera perido un billete de $100 dólares por ese tajo tan pecaminoso. Estaba bellaco, pero creo que ella lo estuvo más. Lo sé porque se mojó rápido. Si se moja es porque está bellaca. Si está bellaca quiere bicho. Pero yo soy listo. Yo prefiero comer chocha y culo (de mujer) so que empece mi rutina de sexo oral. Pasar mi lengua por esa jaiba, mire mi hermano, no hay cosa más rica que eso. Jugos vaginales que brotan como un manantial mientras que como un dato extra rebusco con mi lengua a ver si llego a lamer ese culito (de mujer). ¡Dulce tentación! 20 minutos de comerle la pájara a una trmenda hembra. Esa mujer me agarra de mi cabeza hecha mierda y me dice “1Métemelo papi!” pero yo soy sendo mamao, soy un hombre de verdad. Lo que hago es que le meto 2 dedos hasta el ocho de basto por la pandorquita rica esa recogidita que tiene. La masturbo como todo un capitán, pero ella se desespera, y me pide que selo meta… ¡Métemelo Merdo! de puta mételo! Y yo de cabrón nada de nada. Le decía que se tenía que aguantar como si fuera una zorra y que tenía que suplicarme bicho por cabrona. Una mierda así dije.

Estaba encomendado a satanás al sexo desenfrenado, pero quería tener el poder de ese bellaqueo. Quería que ella me suplicara pinga. Que se rebajara hasta lo más baja. Que la tratara como puta. Y fuck yeah, logré lo que un hombre más quiere en esta vida. Que una mujer suplicara porque le de maceta. Llegó un punto que ella forcejeaba conmigo, y me quería agarrar la pinga para que yo se lo empujara y yo esquivando sus manos. Era increíble. Forcejear con el bicho mío. Ella lo agarraba yo me zafaba, yo le apretaba los brazo ella mordía mi cuerpo. Bellaquera abstracta. Es como una violación en rewind en donde la mujer opta porque por favor, se lo metan de ahora pa’ ahora. Que lo necesita ¡YA! Dito, yo soy tan cabrón. Pero luego me dio un sentimiento al ver sus ojitos de cordero degollado. Su boquita luego decía con una voz tierna, “¿Pero por qué no me lo metes?” 😦

Se me reguindó del corazón y el pene le tuve que meter. Eso si se lo dí con una furia tan cabrona que hasta ardor ella me confesó que sintió. Mucha fricción. Tanta frición que no sé como es que no se me desintegró el bicho. Se lo metí duro, duro duro duro duro, mientras le cuestionaba quién manda. Me sentí como el rey del puto mundo cuando ella decía que yo. Eso me puso tan bellaco que me vine como un mamao. Pero que clase de venida compai.

Viole a mi novia. Si. La violé sin meterle el bicho para nada. La violé porque no quise consentir su idea pecaminosa de que se lo metiera. Soy tan irresistible que pienso de momento como bicho es que un ser medio mierda medio humano puede llegar a unos resultados tan cabrones como eso. Luego caigo en cuenta de lo más obvio. Soy Merdócrata y de cricas yo si sé.

Que Dios los bendiga.

Chingando con la mujer caballo

Esto me pasó pocos años atrás cuando pensé que me podía comer los niños crudos. Que tenía el mundo bajo mis pies puesto que pensaba que dándo bicho era el número uno. Era todo un Merdócrata. Meter el bicho para mí era tan fácil como ir a cagar. Dónde miraba una mujer, con un poco de esfuerzo y de ánimos podía lograr lo que sea. Metérselo a una mujer era casi casi un deporte. ¿Por qué? No sé. Creo que era por las frustraciones que tenía en la vida y con lo mucho que habían jugado conmigo alguna que otra güirera el cual me hizo desarrollar este sentido de “me importa un bicho” en lo que al amor se refiere. Esto causó que simplemente yo fuera otro hombre. Un hombre inmune al rechazo y abierto a meter ese brazo de nene que tengo por bicho en cada una de esas mujeres que consideraba especiales. Pero entonces pasó algo con mi vida. No le veía el placer a esto. Ya no le veía ni futuro y las ganas de ser el cocinero que le mete huevo a la sartén del ejército poco a poco se esfumaban. Yo no sé lo que pasaba. ¿Qué cosas pasaban por mi mente, ni idea.

Siempre pensé que se trataba de algo así como que de un momento de recogimiento hombruno. Yo me tocaba el bicho y me sentía culpable de todo ese daño y maltrato que le dí al pobre. Tenía que darle cariño yo mismo y jalándome la paja con papel lija 400 y gotitas de limón para lubricar comenzaba mis terapias puñeteras en donde hacerme la casqueta era mi único consuelo a esa depresión sexual que tenía. No me sentía maricón, que quede claro. El culo jamás me palpitó ni mucho menos. Yo quería chichar pero el “algo” que le daba motivo a este bicho en ponerse como radar de detección vaginal lo hacía defectuoso.

Cabrón, yo me preocupé. ¿Pepa Negra? ¿Chinito? ¿Crema de Concha Nácar? No sé si es que con eso podía lograr un regreso a lo que yo era antes pero me preocupé. Compré de todo. Tenía mi propia reserva de municiones para mis noches de sexo que esperaba yo tener algún día (pero que no llegaban). Obvio, no soy bruto. No me meteré la mitad de un Viagra para solo puñetiarme. Yo soy un tipo arrancao’ y valoro mi dinero y cuenta de banco casi de la misma manera que al bicho mío. Pero tenía una edad en donde el sexo era algo de preocuparse, no porque no se me paraba el bicho sino porque lo veía extremadamente necesario jamás fallar. Era como el puto Punisher disparando semen caliente en las gargantas de las jevas del área metro y no podía dejar pasar que esta rochaera me jodiera como hombre.

Agarrándome la pinga y con una bellaquera que Dios me señalaría y me cogería pena, me conecté al lugar más deshonesto para poder conocer gente para cosas en serio: LatinChat. Me conecté a la sala de Lesbianas gente de Puerto Rico y empecé a tirar de la mía. Yo siempre he sido un tipo con un vernáculo florido y para decir palabras como culo, crica, tetas, chocha, jaiba, penca, bollo, bicho, polla, falo, caca, mojón, tripa, amor, cariño, etcétera siempre he sido un tártaro.Yo creo que las mujeres de LatinChat se ponían bellacas al leerme. Todo funcionaba tan brutal. La gente (hombres) escribían “¡Cállate charro!” y “¡Tírate de cabeza del Monumento al Jíbaro, hijo de puta!” y los moderadores me sacaban de la sala. Ya tu sabes, clásico caso de envidia cibernética. Luego de 3 horas de insistencia me llega un mensaje en el chat.

Rápido lo abrí. Lo tuve que leer. ¿Una mujer? ¡Wao! Quizás era un gordito sudoroso con guille de Búfalo Bill haciéndose la puñeta como todos los hombres que estamos en Latinchat. Pero seguí. Tenía que hablarle. No tenía nada que perder. Me preguntó que si cómo yo era. Yo le tuve que decir la verdad. Alto, guapo, musculoso, con el bicho como el martillo de Thor y la cara hecha mierda (literalmente). Ella se rió. Pensé que se burlaba de mi bicho pero pichée. Le pregunté su nombre. Ella me dice que se llamaba Martina, hija de unos terratenientes del centro de la Isla, fue estudiante de veterinaria… toda una jodienda humana.

Animado y con nada de perder le pedí el teléfono, el Facebook y toda la pendejá tenía que verla. Eso mismo hizo. Le di mi Facebook también. Ella dijo “esta soy yo”. Abrí el enlace. Vi una luz que me cegó. Tenía tetas de mujer, piernas de mujer, cabello cortado como mujer, culo de mujer. ¿Su rostro? No lo sé. Yo creo que jamás me dí la oportunidad de observar su rostro. Nos dimos el teléfono. Ella hablaba de su profesión. De lo bello que es salvar animales en especial los caballos y que era una profesión digna del regocijo de Dios. Una vez me contó sobre cómo tuvo que sacrificar un equino de paso fino entre llantos y sollozos mientras yo al otro lado del teléfono me estaba sonriendo y me jalaba la puñeta con furia.

Bueno, ni corto ni perezoso le dije para salir. Lo hicimos. O sea. Salir, eso hicimos. Luego chichamos. Eso si lo hicimos. La mierda sucede que yo me desnudo, le enseño mi virilidad, la tiro en la cama por medio de una suplex, le ensalto el mamerro y la muy cabrona me empieza a gritar tapándose la cara “¡Yo no soy así! ¡Yo no soy así!” me dije, ¡Qué putas pasa! tu sabes, no comprendo. Yo no osy un violador. Cuando meto bicho parece como que violo pero es mi forma normal de copular, con furia. Como si tuviera un Thundercat por bicho. Pero esta mujer exagera el papel. Jode que te jode. Pensé que todo era parte del morbo que ella tenía y que si le metía más fuerte haría como en las películas porno que primero dicen que no y luego chillan diciendo que sí. Bicho es. Esa mujer siguió con la pendejá. Pensé en otra cosa. Pensé en un Egg Roll entre las tetas de Giselle Blondet y me pude venir como un mamao.

Agitado por ese incierto momento pasaron otras aventuras sexuales en donde me pasaron cosas tan inverosímiles como por ejemplo el que no me besara después del sexo. Eso me encabrona. Yo en una ducha bellaco y la mujer me diga que ella no besa. Yo soy de los que pienso que una mujer que no besa antes, durante o después del acto es porque es puta. Se lo hice saber. “¡Dame un beso o eres puta!”, no me lo dio. Prendí el carro, nos fuimos. Le dije “No me besaste. Serás puta”. Se le aguaron los ojos y estalló en furia y le dio con furia a la capota del carro mío (una Mazda GLC 1986 color blanca) y me gritaba con desespero “Yo te amo no me dejes Merdócrata, no me dejes, noooo nOOOoO NoooOO!! x infinito”. La hice sentir como mierda. Se lo merecía. ¡Bésame!

Joderse, creo que esa era la palabra que definió nuestra relación. Tenía que lidiar con problemas que con ninguna otra mujer tenía que soportar. Tenía que incorporarme a actividades que ni pa’ cristo me gustaban como el lidiar con ver caballos de paso fino y verla montar por horas largas, el ver como trataba a su perro con más cariño que a mí, el no dar el culo (cosa que me preocupaba mucho), el poco tacto hacia mí y sobre todo la mierda esa que tenía de cuando chichar que cuando uno se lo metía se revolcaba en una pena bien cabrona. Así no se puede chichar. Punto. Ella tenía la fortuna de papi y un empleo cabrón pero en la cama era una martir prácticamente. Mis amigos decían que era horrible. Su rostro era como chingar con Rocky Balboa en el décimo asalto. Mi mejor amigo me lo dijo. Mis pseudo-amigos me lo dijeron. Los contactos de mi Facebook me lo dijeron. Yo no quería hacer caso, pero me saque el velo de la cara. Estaba chingando con una mujer caballo y en esa noche me di de cuenta. Mi bicho dejó de funcionar como quería. Mi sentimiento dejo de ser de bellaqueo a pura repulsión. Sus actitudes de no besar, decir que “no era así” a la hora de chichar, su prepotencia y echarte en cara el dinero se atoraron en mi glande y tenía un tapón en el bicho. Venirme con esa mujer era como venirse pensando en Roberto Alomar dándole el culo a Ken Griffey Jr., de verás que la excitación se fue al carajo. Hacerse la puñeta era más placentero que tener a ese estorbo en la cama. La cabrona, me mira y ve como estrangulo este buitre carroñero que tengo por bicho que se devoraba ese cadáver que tenía por mujer, y me dice “Dale vente con esa mano que estoy loca por irme. Yo no soy mujer de motel.” ¡ME CAGO EN TUS MUERTOS! Blasfema mientras chicho. Me levanté, me puse el boxer y creo que me lo puse hasta al revés por el coraje porque sentía apretado el bicho y me puse la ropa y me grite “¡A la mierda! ¿Dónde quiéres chichar, en el puto Hilton? ” . Ella se echó a llorar. Se pensó que su coraje me dominaría pero no fue así. Yo estaba endemoniado. Estaba como El Invader #1 de encolerizado. Le saqué el dedo. Me pidió cacao. Yo le dije que se mamara este bicho (no me lo mamó porque estaba llorando). La dejé en su carro. Me fui con guille chillando goma, cogí mi celular y llamé a Escarabajo y le dije “Por fin soy libre”.

Odio a la Mujer Caballo.

Cibersexo y el bellaqueo por internet

Se acuerdan ustedes años atrás cuando estaban en la higschool como para finales del siglo 20 en donde ustedes tenían las hormonas trepadas y estaban locos por darle felpa a cualquier cosa con tetas, vagina y fuera ser humano? ¿Qué tal cuando se te paraba el bicho de tan solo besar en la mejilla a esa chica que te gustaba y que la considerabas un amor platónico y resolviste casqueteándote pensando en las poses más sucias y ricas que querías experimentar con aquella cabrona? Una pregunta tan larga como el bicho mío lo sé. ¡Ah! Y también sé que cuando te ponías bellaco pensando en toda esa mierda que te disparaba la adrenalina por la punta del bicho lo primero que te vino a la mente es esconderte de tu mami y de tu papi, prender la computadora, colocar una toallita por la parte de abajo de la puerta para que no se viera la luz de la pantalla y te ponías como cabrón a accesar el internet con la velocidad exageradamente cabrona que tenía ti conección Dial Up de Coqui.net y lo primero que accesabas era nada más ni nada menos que Agozar.com para hacerte la puñeta con una furia hiper-hija de puta.

No te sientas mal si viviste con eso. Tampoco sientas vergüenza ni culpa porque honestamente yo también era tan bellaco como tu y tenía el colchón de mi cama como queso suizo experimentando con mi mente cómo culo sería darle daga a una hembra como Giselle Blondet cuando te ponías a ver Despierta América. Nosotros los hombres siempre vivimos con las hormonas trepadas. No nos negamos a ver un buen culo y un par de tetas nunca lucen mal en una mujer, no obstante tenemos una vida de muy poca producción en lo que a bellaqueo se refiere. Si de algo yo admiro a las mujeres como criaturas es que siempre pueden tener una pareja para lo que sea (así sea para comer yonyi 😉 ) pero la cosa es que ellas se dan el puesto bien cabrón y aunque saben que tienen las herramientas para tener al mucho que desean no acceden al “overkill” sino que se dan su tiempo y toda la pendejá.

¿Cómo seríamos los hombres si tuviéramos ese poder? Posiblemente todos tendríamos lupus, sífilis, gonorrea y la mierda esa que le dio a Magic Johnson. Nosotros no podemos manejar toda esa responsabilidad y es por eso que decidimos mejor resignarnos de jovencitos a que no podemos tener lo que queremos en el sexo y nos embarcamos a esos mundos depravados que esconde la red cibernética para poder saciar nuestra hambre por crico.  La internet lo es todo para el hombre bellaco. Ahí se encuentra todo. La panacea. De hecho en lo que a mi me concierne el internet fue quién me educó sexualmente hablando. Cómo comer un toto, la simetría de unas buenas tetas, las formas estrambóticas de los labios vaginales, el soportar que te digan hijo de puta y que te abofetee una mujer en el rostro y como comer un buen culo son solo detalles los cuales le doy gracias a internet por poder incorporarlas a mi sumamente pobre alta actividad sexual que he tenido en mi vida.

Así quedábamos al acabar de ver Agozar.com

¿Cuántos no nos hicimos adictos a los Relatos Eróticos que leíamos en sitios web como por ejemplo Marqueze.net y páginas web similares? Con eso aprendimos a tratar a las chicas con delicadeza y ser todos unos morbosos.

¿Cuántos no nos metimos a Agozar.com a ver totos pelús de cabronas de Morovis que pensaban que el internet no era gran cosa en 1997 y que sus jaivas no estarían expuestas al público? Lo siento. Yo vi sus jaibas y lo adoré!!! Cosa cabrona. Aprendí que una tota hay que quererla no importa que tan calvita o velludita que esté. En el fondo todas palpitan igual. jujú. Me pongo bellaco.

¿Cuántos no se metieron a RedTube, YouPorn, Pornotube, o Pornhub para teber acceso a videos de cabronas que hacen squirting, las brasileñas que tiran peos y se ponen bellacas y extractos de videos de porno soviético donde familias se tiran a las abuelas y cabronerías así?

¿Quién no se hizo pasar por lesbiana y se metió a LatinChat y se hizo pasar como “GatitaSexy4U_69” con tal de bellaquear con otra “mujer” que cuando le pedías foto o cámara te decía que su webcam estaba jodida y no había un breik? ¡Clásico!

O sea, hay tanto motivo para ser parte del mundo sexual que lleva la internet que de veras es bien pendejo vivir enajenado de la situación.  ¿Por qué recurrimos a esto del cibersexo? A mí que eso se debe mucho a que necesitamos de buscar algo en donde simplemente no lo tenemos en la casa. La esperanza de recibir tota luego de una tarde de trabajo y que luego te digan “no es que tengo sueño” se le baja la pinga a cualquiera y necesitas buscar la forma de descargar ese río de semen que tienes encajao entre bolas y pene. El cibersexo es la opción que tiene el hombre solo que no tiene con quién apuntarse la chery. El marginado, el sufrido, el que quiere comer y experimentar fantasías que la mujer no le quiere cumplir ni pa’ Dios porque supuestamente la está ofendiendo como ser humano. ¿A quién le ofende meterle maseta a una jeba por detrás, sacársela y ponerla a mamar de tu ya mencionado miembro? Creo que es algo lindo y bello. Nada dice más “te amo” a un hombre que una mujer que gima diciendo “Merdo párteme el culo”, tu sabes, huy se me paran los vellos púbicos de tan solo pensarlo.

El cibersexo es bueno, estimula a las buenas ideas y a la imaginación. Imagina qué tan bueno sería poder cumplir todos tus sueños eróticos sin que tu mujer te joda. ¿Cómo crees que puedes disfrutar del sexo esporádico? Lo que pasa es que muchas mujeres ven el cibersexo como un escape y quizás confunde  una infidelidad con eso. No sé. las mujeres son criaturas extrañas. Sangran  por una semana  y no se mueren. Debería ser yo quien desconfíe de ellas.

Ponte bellaca, baby

Si a tu esposo el bicho se le queda a medias, mujer que me lees y te sientes defraudada no te encojones con él. Al contrario. Mete el rostro en la ornilla de la estufa y ponlo en “Hi”. ¿Por qué? Porque limitaste a ese hombre en convertirse en el amante que el con tanto anhelo a querido ser. Solo porque eres una mujer atorrante y que quieres que todo sea para ti. ¿Quiéres que ese macho te ponga en 20 uñas y te haga cantar el himno americano alrevez? Déjalo ser. Que se baje los calzones, se haga la puñeta mientras chatea y búsca uno kleenex pa’que ese pobre hombre se sienta limpio y fresco coño y de esa manera pueda cumplirte como caballero… .

Hombre que te masturbas, Merdócrata te saluda.