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Sexo Satánico

Allá para el siglo 20 como para el año 1997 yo era un tipo que estaba en ná. Dolido por pasadas experiencias y sobreviviente de vivencias en donde aprendí a ser mezquino con las mujeres para poder desarrollar una coraza que me hiciera a prueba de pelos de crica, me puse a vivir la vida al máximo. ¿Cómo? Intente muchas cosas. Tratar a las mujeres como mierda, objetos, instrumentos de satisfacción etcétera, tu sabes, cosas que un buen hombre hace para poder cumplir con su cuota masculina. Ser macho es cosa seria para mí. No soy una persona muy sentimental en lo que se refiere a las artes del querer. Rara vez amo; de hecho lo evito. ¿Por qué? Bueno, entiendo que el amor es algo que complica las cosas en una relación. De hecho. Qué carajos. Ni relación es lo que quiero, o a menos quería durante esa época noventosa. No. Quería ser libre. ¡Oh si! Lejos de responsabilidades y de cabronerías que me afectaran mi mente. Yo… pues, hablando claro, yo quería chichar. Pero aunque yo solo quería chichar, como dije anteriormente, había algo que me preocupaba. Yo era y de hecho sigo siendo un tipo con cierto tipo de “necesidades especiales” y siempre deseo, mientras sea posible, disfrutar de los placeres de la vida. Los míos, personalmente, son muy peculiares. Me gusta atacar sexualmente a mis parejas mientras duermen, comerles las totas sorpresivamente, abofetearles en la cara con el trapo de bicho mío, y meterles el dedo en el culo como muestra de afecto. ¡Pero yo quería más! Soy un dinámico en el sexo.

Quería comer culo (de mujer), devorarle la crica a un jeva, chuparle las tetas a la mujer más mezquina de Trujillo Alto, soy un depredador sexual de fetiches nauseabundos y devorador de almas de mujeres en pena gozosas de buena maseta. No puedo lidiar con tanta presión. El bicho lo tengo hecho un pretzel de tan bellaco que estaba, cuestionando, lleno de interrogantes sobre cómo satisfacer estas necesidades biológicas que tanto alteraban mi cuerpo y alma. Entonces no pude más. Tomé las llaves del carro y escapé; bueno, escapé de mi hogar pero no de mi mente fresca, nauseabunda y ninfómana que solo piensa en los más grandes placeres que un hombre tan enfermizo como yo pueda tener. Conduciendo en mi vehículo de motor reflexiono al respecto. Llego a una calle sin salida y paro en seco. Vi algo que me deja perplejo. Bajo una caja de cartón veo una pequeña perra, chichuahua, media sata, pequeña, con las tetas inflamadas y unos perritos mamando del sabroso néctar que emana de su madre. Me di de cuenta de una cosa. ¡Eureka! Quiero chichar con perras mujeres embarazadas.

Es entonces cuando me doy a la tarea de visitar chicas de todo el país, en especial mujeres preñadas de áreas olvidadas de Dios como Adjuntas, Aguas Buenas y Maunabo, pueblos en donde aún los machos chingan y preñan a sus jevas solo para tener mano de obra para poder recoger el tabaco, tu sabes, tierra de nadie. Tenía tantas ganas de chichar y tantas mujeres con ganas de ser agradecidas de un pingazo de su amigo inexistente Merdócrata que… Dios mío, el cielo era el límite. Fui a tanta barra de mala muerte veía, interactuando con tantas barrigonas como me fue posible, sea pagándole tragos y pagándole cigarrillos Marlboro pero luego de tantas citas a ciegas con mujeres y de muchos intentos infructuosos logré dar con una que se dignó en abrir su corazón. Su nombre era María, ella era del pueblo de Trujillo Alto, un pueblo en Puerto Rico en donde la gente sabe que existe en el mapa pero jamás han pisado suelo en él. Dentro del Área Metro pero perdido en tiempo y espacio en donde la gente aún cortan caña de azúcar en temporada de zafra y tabaco creo que era un lugar idóneo para poder hacer mi fechoría sexual.

María era una mujer de mediana estatura, ojos verdes  y redondos, blanca, pelo rubio de farmacia y con un hedor a mentol penetrante. Cierren los ojos e imagínenla. Sus tetas eran medianas pero respingadas, buen culo, piernas gorditas y una panza descomunal producto de sus casi 9 meses de gestación. Todo un personaje. Cualquiera que la ve de frente pensaría que es de parcela. ¡La típica mujer boricua! Me le acerqué con sigilo y le dije “vaya grilla que dura estás, te daría un pingazo en este momento”. Eso a mi me funciona con todas las jevas. La tipa se viró, pude oler sus jugos vaginales y me responde “wau, solo un macho muy seguro de lo que quiere puede hablarme de esa manera”, y me agarró la pinga y se puso de rodillas y me lo empezó a mamar como si nada. El cajero se puso nervioso y se marchó. ¡Perfecto! No me agrada que hombres se masturben mientras le meto mi pingasaurio rex a una jeva y así fue. Ella me desnudo, mi maceta estaba encendida, ella con su ropa aún, luciendo unos mahones rotos, con su camisa del perrito de Taco Bell bien afuego y esa mirada que decía “dame esa pinga, welebicho” me puso tan excitado y tan caliente que la cogí del pelo, le metí una galleta y la reventé contra la puerta de cristal de la nevera donde estaba los jugos Snapple.

La chica calló inconsciente en el suelo y en su frente se dibujaba un puntito rojo. Me estuvo curioso. Pero pronto es punto rojo se transformo en ríos de líquido rojo y viscoso. El tiempo se congela. Algo no andaba bien… Heme aquí, asustado, helado, paralizado ante la escena que tengo frente a mis ojos. Una mujer embarazada bañada en un charco color carmesí de sangre y yo como un welebicho sin saber qué hacer. Muchas fueron las ideas que pasaron por mi mente en ese instante. Ir preso, el culo devorado por O.G. Black o cualquier pingudo afrocaribeño, ser la puta de alguien, sobrevivir, pena de muerte, dejar de escribir mierdas por internet… pensamientos que ponen a una a reflexionar en una escena del crimen en donde no tienes ni puta idea qué hacer. Acerqué mi rostro de mierda a su pecho, quería escuchar su corazón, nada de nada, revisé sus ojos, dilatados y perdidos, no parpadeaba… ¡mierda!

Comienzo a frikearme, lloro, mira a todos lados mi pongo de rodillas frente al cadáver de la futura madre irresponsable y me llevo mis manos ensangrentadas a la cara… Las veo. Veo la sangre, puedo sentir hasta el sabor metálico de la misma, se me eriza la piel y casualmente se me para el bicho. Sí, se me ha parado el mamerro viendo la escena. No sé por qué culos pasó pero la pinga me azotaba el ombligo. Estaba bien bellaco. No podía creer que esta escena tan macabra se volviera una sumamente cachonda. Yo desnudo frente al cuerpo inerte de una embarazada. ¿Qué podía hacer ? Lo más sensato: le rompí lo que le quedaba de ropa, le baje los mahones mierdas que tenía, le arranqué su fokin camisa. Le bajo las pantaletas y le inserto el miembro con furia. Saboreo sus pezones prietos por el embarazo, mordisqueo su ombligo brotado y sigo atornillando mi bicho en ese bollo mojado en glóbulos blancos y rojos. Pero de momento…

¡¡¡¡AAAAYYYYYYYYYYY!!!!!1!! Tremendo pinchazo siento en la cabeza del bicho. Saqué la tranca rápido como una bala y vaya sorpresa la mía cuando veo que tengo guindando del miembro un bebé 9 mesinos. ¡El muy cabrón estaba furioso! Me mordía la maseta y yo no sabía qué hacer. Gritaba adolorido, pero tenía que hacer buche. “¡Estás en una escena del crimen, cabrón!” me decía en la mente. Tuve un forsejeo con ese escuincle que seguro estaba rabioso porque yo, accidetalmente maté a su mami. “Socio mala mía, no era mi intención”, le decía al cabronsito para que soltera mi virilidad. Recurrí a la fuerza. Le metí puños, picadas de ojo pero nada de nada. Me revolqué en las góndolas, resbalé, caí, me espeté una lata de habichuelas coloradas GOYA en el medio de la espalda. Pensé de momento que quedé parapléjico pero la visión breve de estar en silla de ruedas y hacer programas para cabrones de 10 años para abajo me hizo obtener fuerzas, así que cojí al bebé de sus pequeñas piernas y lo halé bien cabrón y pude ver cómo es que se desgarraba el prepucio de mi trapo de bicho gracias al mordisco del hijo de puta y el tirón.

Sangre en mi pinga… terror… un bebe llorando, botando espuma en la boca, con los ojos rojos de cólera .Observé detenidamente su rostro y tenía como que dos cuernitos brotándole de la frente. No sé, quizás eran chichones de los puños que le metí o algo así. La cosa es que el cabrón abre su boca y me dice “Merdo, hijos de puta, el bicho o tu alma”.” ¡El bicho! Por supuesto”, grité yo. Huy que susto, puñeta. Comenzaron como que no sé, a brotarle unas alitas por la espalda y yo como que pal carajo, fui corriendo al baño de la gasolinera e hice lo más sensato: metí al bebé demoniaco entre la bacineta y la tapa del inodoro y comencé a cerrar y abrir la tapa del inodoro fuertemente. El gritaba. Le estaba aplastando el cráneo con furia. Esto estaba más feo que una cagada en Dios en Viernes Santo. Se cagaba en mi madre, blasfemaba, decía cosas hirientes, que lo tenía chiquito, que el apocalipsis se acerca, que Luis Fortuño regresará al poder. No pude más. Puse mi culo frente a su boca nauseabunda y cagué un mojón kilométrico. Vi como se le llenaba la boca de mierda y como la tráquea  se le cerraba y poco a poco dejaba de patalear; no perdí tiempo, lo eché en los orines rancios y flochié el inodoro.

Escuché el sonido de las sirenas. La policía se acerca. Un hombre desnudo al lado de un cadáver y con el mamerro parado es evidencia fara que le echen 40 años a perpetua y me largué no sin antes graparme el pellejito del prepucio y me fui a la fuga. Rápido encendí mi radio y puse la estación de la policía. Buscaban un sospechoso, humano, cabeza de mierda. ¡Ea puñeta! Descrito de arriba abajo así que hice lo más sensato y me dirigí hacia el Comité del Partido Nuevo Progresista más cercano y solo fue así como logré que perdiera la policía la pista.

Hoy por hoy mis gustos en las mujeres han cambiado constantemente y me he dedicado a escribir blogs y adoro contar mis vivencias, pero si de algo he aprendido. Les digo, el amor de una madre es fuerte pero más amor le tengo al bicho mío. Ahora cada vez que veo a una perra preñada solo puedo pensar en 2 cosas: en como se me para el bicho y en esa noche donde violé un cadáver y un bebé enviado por Satán me mordió el bicho.

Experiencias que contar…

Mujer Bellaca <3's Cabrón Feliz

Yo no sé qué piensan ustedes, público analfabestia que me lee pero yo creo que no hay nada más humillante en esta vida que ser un cabrón feliz. Un cabrón feliz es la máxima expresión de un hombre siendo todo un mamao el cual justifica  los cuernos que le pega una su mujer. Es todo algo inverosímil. Es difícil de creer como es que un hombre, que por naturaleza somos los que mandamos y vamos, los que tenemos los pantalones de la casa , somos completamente humillados por una criatura que sangra por la chocha cada ventipico de días y no se muere. Una criatura que tiene ese defecto biológico no debería, de ninguna manera, sorprendernos con un cuerno. No señor. Eso como que no encaja. Pero las mujeres son medias cabronas. De una mujer no puedes jamás y nunca dejarte llevar pues todas son un saco de trucos y rotos ricos para uno introducir el pene. That’s it.  Ah y eso lo digo con respeto a las chicas que leen este blog que se que son muchas. Dios, Jehova, Yavéh, Alá fue el que las creo de esa manera, defectuosas y llenas de pecado. Nosotros los hombres que estamos hechos a imagn y semejanza de Dios tenemos la ventaja de ser un tanto más “infalibles” en nuestras acciones y por más alocadas que sean siempre serán justificadas.

En un hombre el cuerno no existe. Yo nunca he conocido un hombre que pegue cuernos. He conocido hombres que se sienten desmoralizados y abusados por sus respectivas mujeres las cuales no le cocinan caliente, no le soban la tranca de vez en cuando y no les deja ni tan si quiera un besito en el prepucio. Mujeres frías que tratan al marido como mierda causando que el hombre e sienta triste y miserable lo cual entonces tiene que buscar amor y algún sitio. A veces tan cabronas se vuelven las chicas que el hombre queda tan traumatizado que preferiría probar culo (de hombre) y aventurarse al amor con gente del mismo sexo dándole el visto bueno a 8 pulgadas de pinga gruesa que entra por el esfinter y hace cosquillas en el intestino grueso. Hombres echados a perder por la infame acción de una mujer que se dedica a destruir una relación de tantos sacrificios en donde ese macho cabrío gasta dinero y tiempo para darle lo mejor a esa puta malagradecida.

Como mencionamos anteriormente un hombre no pega cuernos, simplemente busca amor donde no le dan. Necesita llenar ese corazón de afecto y sentimientos bonitos. La serpiente, perdón, la mujer, es una criatura que hay que estar, miren, siempre, jum, con el ojo hechado, porque uno nunca sabe cuando te jode. Insaciables, ninfómanas, solo pensando en chichar y gastar tu dinero, las muy cabronas pueden llegar a joderte a tal punto que pueden descojonar tu mente, incluso lograr pegarte los cuernos y tu, como buen mamao, justificar los mismos. Usted no puede ser tan mamao. Si, que son lindas; si, que son chichables;  eso es cierto pero jamás, pero jamás caigas en la trampa. Mi perrita es bonita y no por eso dejaría que me meara la alfombra. Tienes que estar atento a las señales y protegerte y para eso estoy aquí, buen amigo, para convencerte para que no seas un mamao, un cabrón feliz. Para que no seas el chiste de la oficina, el toro de la GOYA, el cuernú policía del Cuartel de Bayamón, el cabrón finguero de la Coca Cola, yo, Merdócrata, un hombre con no solo un bicho enorme sino con un cerebro prodigioso te ayudará a identificar si eres un cabrón feliz y de esa manera poder salvar a tiempo tu estatus de hombre. Porque el hombre completo no es cabrón, es hombre, mas ná.

Primero que todo hay múltiples casos de  nos ayuda a identificar al cabrón feliz. ¿No han conocido ustedes alguna vez alguna mujer que sea super puta en Facebook por ejemplo? ¿Tu sabes, esas chamacas que lo primero que buscan es querer salir y janguear con uno sin saber un bicho de ti? Tu quizás como hombre te importe un bicho porque tu sabes, tienes el pingo como avión y la crica la vez como una Twin Tower y te quieres llevar todo de por medio. ¡Eso está excelente! Ahora bien, tienes que estar atento porque cómo es que una chamaca te está sacando a salir así de la nada, sin conocerte un chispito, tener una conversación extensa ni nada. Los hombres somos más satos y tenemos el permiso divino para hacer eso pero que esa dinámica venga de una mujer pues, jum, no se, me huele a mi rostro. Yo no confío. Muchas mujeres se hacen de rogar y si le dices simplemente un amague de salir contigo te dicen que “algún día“, “hay que ver“, o “¡prefiero dejarme hacer un fistin por Freddy Krugger!“, bueno, a menos así pasa con migo. Cuando toda esta mierda sucede ¡Ten cuidado¡ Yo siempre he pensado que es porque está loca por desquitarse de su marido. Las mujeres son tan buenas como ellas quieran que sean pero no son para nada tan fáciles de conseguir a menos que tu seas un tipo super labioso, pero que venga de ellas la bellaquera de primera instancia, chacho, mucho ojo.

Me da pena y mucho el hombre que sucumbe ante esto. A mi me ha tocado vivir cosas similares y he visto cabronas que gustan tirar maíz a gente. Hey, se que aquí hay una cabrona que lee las mierdas que pongo que es loca haciendo eso y yo se quién es y ella sabe quién es y le gusta bregar en esa cabronería. Hey, cada cual con lo suyo pero no joda al hombre. Yo me salvé de esa cabronería porque soy un tipo con un bicho no solo enorme sino que con una mente sumamente privilegiada. La cabrona flirtea como el diablo y loca con que uno la saque a pasear sabiendo que su marido es policía y yo como que coño, cabrona, respeta a tu macho que el pobre hombre anda quemándose las pestañas 24/7 cuidando a la gente de los delincuentes como Baby Rasta que hay por ahí. Pero ella no escarmentaba, ni pal carajo. Un día la confronté o mejor dicho la confrontamos entre varios y ella se fue de culo diciendo que ella no le es infiel al marido, que ella no es así. Yo no sé, viste, ero si la mujer mía le bellaquea a otro macho yo lo considero una infidelidad. ¿O acaso hay que esperar a que un tipo le meta el bicho a tu mujer para que sea entonces infiel? No mi hermano. No rayemos en lo ridículo. Usted mujer jode estando casada y con tan solo bellaquearle a otro usted está faltandole el respeto a su marido, más cuando usted está casada y juró lealtad y fidelidad a ese cabrón hasta que la muerte lo separe.

Aquí, como diría “Mi Pana Gillito”, una seteadora de blogueros por ejemplo:

 

 

adivinen quien la defiende

 

 

¿Pero saben que es lo más que me jode de todo esto? El toro marido que la defiende y le hace frente a nosotros, los cabrones que la tiramos al medio. ¿Yo como que cabrón, te ando haciendo un favor y me estás pagando de esa manera? Es en esos momentos donde pierdo fe en la humanidad. Entonces me pregunto si existen personas que realmente nacieron para coger cuernos. Mi respuesta es no sé. Pero si sé que hay profesiones en donde si no te cuidas puedes terminar viendo más cuernos que en las Fiestas de San Fermín. He aquí una lista de los mismos:

  1. Policía: Jodido día y noche resolviendo crímenes, librando las calles del mal o hablando mierda en una patrulla con el  compañero tuyo de trabajo lejos de tu casa tu mujer bellaquea en Facebook y le hecha maíz  a basuras de la internet como yo.
  2. Soldado: Igual que el policía pero peor porque el cornú anda miles de millas cogiendo tiros o varado en un portaaviones con la foto de su mujer en mano mientras ella coge pinga por ese culo.
  3. Guardia de Seguridad: ¿Rompiendo noche y haciendo horas extra para llevar el sustento a la casa? No te preocupes por comprar leche porque el vecino se la provee de gratis.
  4. Misionero: No es una profesión pero si estás metido en la iglesia y haces el rol de misionero por muchos países del mundo yo solo te digo que mientras tu te pones a orar con el prójimo, el prójimo pone a oral a tu mujer.
  5. Piloto de avión: Mano, tu estas piloteando un avión de cuchocientas toneladas haciendo escalas en sabrá Dios cuantos países sin darte de cuenta que la mujer tuya hace escalas en cada bicho del vecindario.
  6. Estudiante de Leyes: ¿Estudiando para la revalida de abogado? ¿Dónde está tu chica? El juez le anda metiendo con el mallete por esa crica.
  7. Luchador: Viajas por toda la isla cogiendo cantazos de hombres en ropa interior mientras que a tu mujer le andan aplicando la figura 4 en El Bambú.
  8. Galán de Lechonera: ¿Crees que eres el único cabrón que le pega cuernos a una mujer con una cuarentona en tu Chinchorro de preferencia? Sorry my friend. Mientras te bajas el Frangelico otros te bajan la mujer, cuernú.
  9. Mecánico: Cuando le dedicas más tiempo a tu mierda de Datsun que a tu mujer, de seguro que aparece un cabrón que le hace cambio de aceite y filtro.
  10. Bloguero: Honestamente, es la estaca de amarrar al más cuernú. Todos son cuernús menos yo, claro.

Hey mi gente solo mencioné a 10 pero hay un montón que pueden cualificar para esta mierda. Yo solo le digo a usted que si la mujer suya le anda pegando cuerno, por favor, sea precavido. Si eso está pasando mándela pal carajo pero al memento. No se ponga a pensar usted en los bellos momentos y en justificar los cuernos que le pegó su mujer. Usted luciría como el más toribio de su vecindario. A cualquiera le puede pasar tener a una pareja infiel, pero, lo que no puedo dar es un macho que de una justificación a su estatus de cabrón. Simplemente no puedo.

¡Mamabicho! No defiendas a tu mujer. Tu mujer se supone que te mime y te rose al menos una vez en semana la pinga y que cada día 15 de cobro te de el culo (de mujer). Ley natural de vida. Se supone que te bellaquee ella no que le bellaquee a otro. Pero si tu estas dispuesto a ser coronado porque tu entiendes que ella simplemente cometió un error o porque TU fuiste el que causaste esta cabronería, entonces y con honestidad te digo, que no debes vivir en este plano existencial. Agarra tu revolver, colócale una bala en el chamber y pinta te rojo y materia gris la sala de tu casa no sin antes anotar en un papel con lágrimas lo muy poco hombres que fuiste y que amas a tu mujer tan cabrón que prefieres matarte y dejar que otro se la chiche mientras disfruta parte del testamento, bienes y dinero mientras tu descompones siete pies bajo tierra, no sin antes pedirle al forense que por favor cosa la boca de tu cadáver para no gritar cuando los gusanos te coman el culo.

Es el consejo de su amigo inexistente; Merdócrata. Mándala al carajo o muérete, pelabicho

**Gracias a Manolo El Gallo y ciertos individuos que ayudaron a destapar seteadoras para este post.**

Vagina Dentata y la mujer boricua

Hace unos meses atrás vi una película que me llamó la atención que ni me acuerdo el nombre, creo que se llamaba “Teeth”  en donde una chamaca que estaba riquísima tenía un problema en particular: tenía dientes en la crica. Más nada. Tu sabes, a la mierda Schilder’s List, esos son los tipos de películas que me ponen a reflexionar. Pues en esa película esta muchacha conservaba su virginidad y que cuando intentó chichar por primera vez, su crica le mordió el bicho a su jevo en medio de una cascada y se lo arrancó de cuajo. Una película fenomenal y que pone a uno a pensar.

Mi gente, les tengo que contar algo. No sé qué carajo me ha pasado pero últimamente mientras chicho, le doy tan fuerte a mi maseta que siento que tengo ligeros cortes en el bicho. No puedo controlarme. Es que tenga esta senda tranca que se me pone fuera de control una vez desato mi furia sexual. Meto bicho, meto bicho y meto bicho y cuando acabo siento que tengo el bicho que me bota fuego. Cuando meto pinga siempre trato de dislocar la matriz y rotarlo 90 grados. Estos cortes son extraños. Son como rayazos. ¡Ay Jehová! Pero que puedo hacer. En el sexo uno se olvida de dolores y uno se somete a los placeres y todo eso. No digo que la tota de mi jeva tenga dientes pero si que me lo mastica como un puto chicle Adams en boca de camello.

Pero no quiero hablar de mi pene. Quiero hablar de vaginas. Sobre la vagina dentata. ¿Qué carajo es la vagina dentata? Bueno, a través de los años y milenios se a venerado a la vagina como un símbolo de lo que es la fertilidad, sexo y …. wákala, mensajera de hijos. La vagina es  celebrada por múltiples culturas alrededor del mundo. Pero la vagina dentata de por sí es un conjunto de mitos desarrollado por múltiples sociedades para precaver a la gente de andar teniendo el bicho en cuanto rato hay. Es como el cuco que le metieron a la gente de la antigüedad. En vez de tener enfermedades con transmisión sexual lo que ibas a tener era el bicho arrancado de cuajo. ¡Tranquilo!

Civilizaciones pre-hispánicas (o sea, las que estaban antes de llegar los españoles, bruto) como las que se encontraban en Chiapas, México hablaban sobre como es que en ciertas tribus habían mujeres bellas y preciosas que tenían una sorpresita entre las patas: una chocha con dientes. ¡Imagínense el miedo! Chichar era algo que causaba miedo entre las tribus. Meter mano algarete era cosa de bravos, no porque tu jebita indígena te cogiera o por miedo a Moctezuma o un cabrón emperador de esos. El miedo era el de perder el bicho y el bicho, mi gente, es cosa seria.

¿Pero ustedes creen que esto de la vagina dentata es algo que es simplemente un mito? ¿Algo que se inventaron unos indios con ganas de frustrarle la bellaquera a los hombres de su comunidad? Bueno, yo creo que existen vaginas dentatas hoy en día. Me atrevo a dar seguridad de que entre las filas de las mujeres boricuas hay cabronas que tienen esa crica bien amolás. Si, hay mujeres con la vagina dentata y dispuestas a arrancarte el miembro por tal de amarrarte a ti, hombre que me lees. Seamos honestos. El 90% de las mujeres de este país lo que quieren es un macho que las mantengan y que les de su maseta de vez en cuando. Tu sabes, quieren pasarlo cabrón contigo. ¡Ah! Y lo de la maseta de vez en cuando no es una obligación, porque después que tu le des tu tarjeta de crédito no tendrán reparo alguno con eso de que se lo metas o no.

La mujer boricua nace con vagina dentata y los dientes le comienzan a salir a los putos quince años cuando comienzan a enseñarle los colmillos. Ahí, a esa tierna edad es cuando vemos como es que los cacos con los Toyotitas caídos en cantos se pasean por las escuelas de la isla buscando una presa cuando no saben que la verdadera presa son ellos. Ese toto no solo huele a fiscal sino que es un himan para preñar y pasar pensiones por el resto de tu vida y para que te guilles de cabrón, estarás poniendo estatus en Facebook sobre que tan cabrona es tu mujer por pedirte pensión.

Pero están también las cabronas que quieren mantener un estatus social y gracias a su vagina dentata lo logran con éxito, bellaqueandole a los hombres indicados, si, a aquellos que están bien parados económicamente. Doctores o productores de música, el que sea es bueno para mantener fluyendo ese cash que tanto le gusta. Ejemplo de esto no quisiera mencionar por internet, pero qué carajo…

^ A esa muchacha que ves arriba en la foto, desconozco su nombre, pero el nombre no importa, no me importa a mí ni le importa a cualquier cabrón que lea este post. Lo que si me importa es ese par de cocos bravos que le adornan en e pecho justo debajo del cruzifijo ese. Ya quisiera ser yo cruzificado en una cruz para que luego de 2000 años estar cerca de un par de tetas como esas. ¡Pero tengan cuidado!

¿La moraleja de este post? Las mujeres no son otra cosa que putas y truqueras. Es su naturaleza. Pero a eso agregale una vagina dentata que te amarra y te pilla. Debes de ser precavido hombre que me lee. Ellas son seres hermosas y tiernas. Quizás te puedas hasta enamorar de estas. Pero antes de meter mano con una hembra, llevarla a la cama y sentir que tu corazón late rebozando de alegría, se precavido y mete tu dedo bien adentro de esa chocha y palpa, cierra los ojos, siente. ¡Agudiza tus sentidos! Siente los bordes filosos de esos colmillos arranca bicho de la mujer que amas. Esa cabrona. Esa fuckin Vagina Dentata.

Frustraciones de Pinga: Cuando a Merdo no se le paró el bicho

Este post que les voy a contar no quiero que lo sepa nadie, ¿ok? Esto es algo íntimo y solo lo voy a compartir contigo y el resto del ciber-espacio. Confío en todos ustedes mis lectores pues conozco que el perfil de ustedes los que leen mis pendejases y se que son ratas sucias, putas finas, puttas sucias, gamberros, enfermos sexuales, mujeres caballo de la vida y asesinos seriales en potencia. Yo los respeto a ustedes y es a ustedes a quienes dirijo estas palabras porque tengo que desahogarme. Si porque soy El Gran Merdócrata also known as el destructor de intestinos (de mujer) y Filósofo de la Coprolectura y la Coproescritura. Tengo un nombre que mantener y de veras no sé qué carajo me pasó que simplemente ni fu ni fa mis hermanos. Esto está cabrón. Tengo que hablar con ustedes.

Lo que me ha pasado es algo serio y necesito que me presten mucha pero que mucha atención. Bueno, resulta ser que este pasado fin de semana estuve de jangueo tenía un “point of no return” tu sabes, jangueando sin tener lugar ha donde ir. Como ser un tecato en Santurce llendo a capear a pie a Maunabo. Estaba en ná. Solo quería bellaquear y pasarla cabrón con cierta persona en particular pues la ando conociendo un tiempo y de vez en cuando jangueamos y de vez en cuando nos da por echar un polvo por cuestión de “afincar nuestra amistad”. Nuestra relación siempre ha sido de mutuo respeto y acuerdo. Ella sabe que me encantan las mujeres,ver sus melones, ligarme sus piernas, chispo de nalgas y hablar cuanta mierda hay por internet. Ella me lo respeta. Eso me agrada. ¿Ella? Ella es una mujer que es bastante particular y que si doy mucho detalle al respeto entonces no le sería justo de mi parte. No la quiero chotear. Me guindan de los webos de eso pasar. No es la mujer caballo que quede claro. That bitch is OVER! por si las moscas. Yo les hablaré claro. Pero les contaré cómo fue mi experiencia de weekend que empezó super a fuego y acabo super mierda por culpa de mi trapo e’ bicho.

Empecemos con el viernes. ¡Ah viernes!  ¡Cómo adoro los viernes! Los viernes son fenomenales para mí. Es un día en donde me dedico a hacer nada y que me importa un bicho todo lo que pase en el sector laboral y/o profesional.  Solo me preocupo por lo que pasa en mi vida detrás del blog. La puta blogófera se puede ir a la mierda. Evaristo volver a tener cáncer, Manny Colón volverse satánico, RucaZombie hablar de su jartera comiendo juevos de carey, yo tener cáncer de colon en la garganta pero eso sí, que nada me joda mi viernes. Los viernes son los verdaderos sábados. Yo me encargo de que siempre la pase cabrón a como de lugar. El viernes salí de trabajar (si es que a lo que hago se le puede llamar trabajo) y me dirijo pitando a casa de mi “buena amiga”. Esta chica es fenomenal a mi me gusta mucho, tiene un cuerpo de causar hipo, unos melones jinchos con sus pezones rosaditos, esas mini nalguitas que me ponen la pinga respingona y unos ojazos verdosos que uff… te digo, que bajo motivado a ir a verla. Todo lo que pasó durante la semana me olvido y lo cambio por estar un tiempo con ella. Efectivamente eso es lo que hago. Llego al sitio, la llamo le digo “Mami llegué” desde mi celular y ella me dice que me meta a Walmart a esperar a que ella se bañara y se aseara. Yo me conozco a mí mismo. Me cabreo pero le hago entender que no había problema y de cierta manera no había ningún problema. Tenía uan hambre cabrona y tenía que hacer unas compras de antemano. Fui a Walmeat. Hise de todo menos comprar y me comí algo. Hamburger y papitas. Me cansé. Me fui directo pa su apartamento y llego no sin antes  llamar a y avisarle por teléfono que estoy cerca de su casa. Ella me dice que no había problema que dejaría la puerta abierta y que me pusiera cómodo. Eso mismo hice. Me puse cómodo y me puse a hablar con ella de cosas de la vida, no se qué más pasó… creo que chichamos y todo el mundo feliz y contento. Una noche romántica y llena de semen y fluido varginal. Lo que acostumbro cada viernes.

Llega el sábado. Los preparativos estaban ready. Ella se iría a trabajar mientras yo me quedaba cuidando a su perro. No sé que fuckin raz es. Se que es un perro de esos pelú. Ese perro y yo no nos llevamos bien. Siempre me ladre y si no me lame las manos me muerde. Siento que es bipolar. Lo odio. Soy considerado persona no grata a ese apartamento, según el perro. Quizás esté celoso porque yo se lo ando metiendo a su dueña. Pero no dejaré que un perro me joda la vida. Lo cuidé, le eche su comidita y sus pendejazes y eché a bañar para que rápido que ella salga nos fueramos directito a los cines de Fine Arts. A veces creo que pasan películas de Steven Seagal y esas pendejases y quería compartir ese momento especial con ella. Porque ella tiene un crush bien cabrón con ese actor. Menos mal que un océano nos divide  a él y a mí sino, imagínate, vería amenazada mi relación. Pero miren qué pasó. Por más que le dije que la tanda era a las 11:40 PM la muchacha se quedó arreglándose y arreglándose y arreglándose, ay dios mío, que cosa más cabrona. La cosa es que salió de vestirse a las 11:25 PM y luego me dice “lo siento es que me puse una ropa y no me gustó como me quedó y me tuve que poner otra cosa. Pero descuida. Creo que llegaremos a tiempo.”. A tiempo, si, a tiempo para decir un  “Puñetaaaaaaaa11!!”  de esos mentales, tu sabes, tu siempre quieres quedar bien. ¿Pero qué se puede hacer? Ella propuso que si estábamos tarde hiciéramos otra cosa aparte que se disculpó en varias ocasiones. No me puedo controlar cuando ella se disculpa, Pone unos ojitos de nené foca que bendito sea Diosss…. mierda, se me ocurrió ir al Viejo San Juan. Uff hacía tiempo que no iba para ya.

El Viejo San Juan, vaya, tiempo que no pasaba por allá y menos de jangueo. Es que soy un tipo que prefiero los moteles a los sitios turísticos. Pero igual, me adentré a ese lugar buscando El Parking Estacionamiento Doña Fela. Eso es una misión para mí pero la chica era un GPS con buenas tetas. Me dirige, la hago que me estacione el carro porque no tenía bicho de idea de como hacerlo y pues, nos pusimos a caminar. La pasamos de lo más chévere. Nos detuvimos a fumar mientras veíamos el mar. Tiempo que no hacíamos eso. Ella decía que extrañaba una salidita como esta. Yo estaba encantado. No fui al cine pero ella se siente bien como quiera. Eso me llena, si, me llena las pelotas de semen también. Entonces seguimos caminando, hablando y toda la pendejá y entonces comenzó a llover profusamente. La chica tenía el blower ready y me suplicaba que nos moviéramos y eso hice y  entonces es cuando divisé una barra y ahí mismo nos metimos. Divisé que era una barra corrida por hondureños y vi como el ambiente bastante liviano pues decidí quedarnos allí y pedirle algo de beber a mi chica. Ella está loca por tomar una bebida de Gray Gooze pero no la encontramos. Pidió 2 Peroni y para mí una Medalla. Nos la dimos. Pedimos otras cervezas más, luego otras, luego otras, entonces ella con ganas de fumarse un cigarrillo, entonces ella fuma y se regresa a beber y bebemos y seguimos bebiendo. Entonces nos sinceramos. Ella me dice dos palabras que forman un total de 5 letras que comprometen a uno, palabras que yo le repetí porque igual las sentía yo también. Esto estaba cabrón. Pero era un poco tarde y teníamos que regresar a su apartamento que estaba un poco lejos, máxime cuando le confesé en la barra que estaba bien bellaco por meter porque ella estaba super hermosa. Así que nos alejamos del sitio como a las 3 AM y regresamos al estacionamiento. Yo estaba bien bellaco, ella parece igual. El alcohol le quita los rodeos a las personas. Solo me recuerdo de que eché el asiento para atrás y ella me chupó la pinga. Pero estábamos más bellacos y queríamos meter con mejor razón así que fuimos a su apartamento. Ella condució mi auto yo estaba desenchufado del mundo. Mi mente estaba exhausta pero el bicho mío no. Era sábado de madrugada y era mi deber darle yesca a mi chica. Eso hice. Felpa, vario orgasmos y dormimos.

El sábado corrió de lo más bien sino fuera por unos pequeños retortijones en le estómago gracias a la mezcla de tragos y cervezas que nos dimos en San Juan. Ella me da una pastilla que usa su abuelo para poder quitar la acidez o algo así me dijo. Ella me recomendó que para esa noche en vez de gastar dinero en ver una película en el cine viéramos mejor alguna película ambos solos en su apartamento. No me pareció mala idea y la adopté. ¿Qué puedo decir? Soy loco con las películas (en especial las que contienen putas lesbianas comiéndose las tetas una a a la otra). Decidímos ver la de Wolfman en la cama. Yo la había visto en el cine, ella no. Ella jura que me quedé dormido viendo la película. Yo digo que solo descansaba los ojos. Ella apaga la película y decide que nos demos un poco de amor carnal. Le doy puñaladas de carne, tengo el pino como puto lightsaber cortando brazos.  Ella se abre de piernas y adopta una posición extraña  pero rica. Tengo unas ganas cabronas de emburrárselo que no puedo aguantar. Cambiamos de posición. Ella me cabalga como Doña Bárbara.

Domingo en la madrugada…

Algo le pasa al bicho mío. A los pocos minutos de ella treparse encima y eso, algo le pasa a mi webolver. Se me pone monguito de momento. No sé que pasó. Simplemente dejo de funcionar. No sé qué carajo era. Ganas de meter mano no eran pero simplemente el bicho no quería trabajarme más. Yo me preocupe. Le pedí a ella que me siguiera besando o algo. A mí me gusta que me besen. Pero nada de nada. Entonces comienzan a llenar las frustraciones en mi mente. Esto nunca me había pasado. ¿Cómo es que al gran Merdócrata se le muera el bicho en medio de una bellaquera? Me cuestioné el por qué. Simplemente no pude hacer más. Ella lo nota. Yo frustrado. Yo soy un hombre que siempre anda con la daga desenvainada y listo para hacer el tajo y ahora la daga anda bota. Me dice que me vaya a acostar, yo también. Do pude dormir un carajo. En la madrugada sentí unos retortijones en el estómago. Juré que quizás el problema que tenía  era el malestar estomacal que simplemente me quitó las ganas de tener un buen sexo. Voy al baño, regreso aliviado y muy livianito pero me regreso con la escena que mi chica sigue dormida profundamente. Le di tiempo al tiempo. Intenté a duras penas de dormir. No pude… pero la frustración era tanto que no pude dominar que me vestí y me dio unas ganas super cabronas de ir a la gasolinera y meterme un cóctel de Pepa Negra con Torito aunque me llevara el diablo. Tenía que chichar. Ella se dió de cuenta y me dijo que por favor me recostar al lado de ella y me ofreció su pecho desnudo para dormir en el. Saboreé sus tetas y quedé dormido hasta que se nos hizo de tarde.

Nos levantamos o mejor dicho ella me levantó. Me dijo que tenía que preparar el desayuno que realmente era el almuerzo y que la acompañara en la cocina. Le dije que lo sentía bien cabrón. Que esa mierda a mí no me pasaba y ella me decía que no me preocupara que a nosotros los hombres en algún momento de la vida siempre nos pasará esa experiencia. Yo le dije a ella que eso no me importaba que me dio un bochorno cabrón porque mi maceta es su maceta. Ella me riposta con que ignorara todo eso y que disfrutara del desayuno, que mejor me mantuviera en la cocina y usara la computadora para entretenerme mientras prepara ella la comida. Yo estaba con los cascos volados. Quería saber qué puto motivo me jodio a mi la erección. Busqué culpables: el alcohol, el dolor de barriga, la trasnochada pero nada de nada. No compaginaba. Hasta que me vino a la mente una cosa, jum… ¿acaso es lo que creo que es? Busco en la red: “Omeprazole disminución sexual” en inglés. Reviso y lo que encuentro es una cabronería que me dio susto. La pastilla que me dio mi chica para el dolor de estómago no era otra cosa que Omeprazole, que se usa para la acidez y eso. La puta pastilla tiene efectos secundarios con cojones. Desde visión borrosa, sensibilizad a la luz, dolores de estómago y una lista de 30 y pico de razones para no beberla entre las cuales hace mención pérdida de placer sexual y problemas en mantener una erección correcta.  Mi chica y yo vimos alivio. Encontramos el culpable de una noche de sorpresas y desesperanza.

Omeprazole. Me jodiste la vida. Me jodiste la existencia. Maldigo la hora que conocí esta medicina de mierda. Ahora a ayunas estaré. Cero porno, Cero carnes y levadura. Pura frutas y verduras. Limpiaré mi sistema y acumularé leche en mis webos. Deseo dislocarle la matriz a una personita especial y ninguna pastilla recetada por el doctor me lo va a impedir.

Querido lector. Me he sincerado. Es el turno de ustedes y compartan su historia de impotenia y lloremos lágrimas cibernéticas. Frustraciones de pinga.