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Sportman de cebolla para la polla – Luis Pizza en Bayamón

luispizzaplaceBayamón es un pueblo que se destaca por su gastronomía mierda consistente de mil y un restaurantes de comida rápida en donde ustedes puede acortar su vida según su predilección. Escoja su veneno. Hace unas semanas atrás me dí a la tarea de romper un poco la dieta que tengo pues quiero adelgazar mi mastodóntico bicho y me dí una ronda por todo Bayamón buscando un sitio para entrar en pecado gastronómico. No andaba solo, andaba bien acompañado de una buena jeva y quería complacer de una forma tal que me jartara yo y no se sintiera ella chipi pensando que la llevaba a un sitio mierda pero tampoco quería impresionar demasiado para que ella pensara que era un tipo de torta así que descarté Martin’s BBQ como sitio “barato” e Ichiban como sitio fino y decidí irme por el punto medio. Me lancé a Pizza Hut de Forest Hills, Bayamón.

Pizza Hut es un restaurante de Pizza. Por si no lo sabían. Allí he comido pizza en pasadas ocasiones y pensé que si compraba un surtido y una pizza vegetariana estaba listo para llevar a esa potranca a la cama. Yo entré al establecimiento. Doy los buenos días que no me dieron a mí. Me ubicaron en un asiento al lado de personas con un nene que balbuceaba y gritaba mierda todo el tiempo. La mesera de turno nos hace entrega del “amplio” menú (que de hecho, debería hablar un poco al respecto en otro post) el cual me doy cuenta como que le han macheteado varios ofertas cosa que no me favorecía ni con la jeva, ni a mi bolsillo; y ella, que no es pendeja tampoco me propone buscar otro sitio para saciar nuestra hambre y salir de ese infierno donde tenía a ese welebicho de 4 años gritando y jodiendo y es ahí donde me viene a la mente ir a un restaurante que hace años, pero años largo que no había visitado. Su nombre: Luis Pizza.

Le mercadeo la idea a la chica y ella parece convencida cosa que me da la oportunidad de irme pal’ carajo de Pizza Hut. Que se metan su Stuffed Crust por culo con todo y nene llorón. Prendo el carro y me dirijo a esa bastión de la pizza bayamoneza. ¿Y qué puedo decir? ¿Por dónde arranco? Estacionamiento. Sencillo. Luis Pizza es uno de esos sitios que es una cabronería para estacionarse. Estás obligado a treparte en una acera, robarle el estacionamiento a un negocio o rifar el carro en medio de una isleta para poder bajarte a comer allá y cuenta realmente como con 4 o 5 estacionamiento donde seguramente los primeros dos son del cocinero y el gerente del sitio o sea que te cagaste en tu madre y yo soy de esos conductores comemierdas que no me paro en un sitio si no veo estacionamiento. Así de mamalón soy yo y que se joda. Yo pago el carro no tú. Luego de dar dos vueltas por la avenida me di de cuenta que un cabrón se estaba marchando y rápido aproveché para poder meter el carro ahí como podía porque los otros cabrones que cogieron parking allá se estacionaron todo viroteado. Me cago en la madre. Igual metí el carro como podía. No iba a hacer esperar a la chica y a mí mismo por un foquin hijo de mil putas que no sabe estacionarse como es debido.

Anyway, siguiendo con el blog, me bajo llevo a la chica cogidita de la mano, como todo un caballero abro la puerta y… y… y… ¡allí estaban! Los 1001 espejos que cubre todo el cabrón Luis Pizza. Si no estás familiarizado con el sitio no sabrías si entraste a un motel temático o que realmente estás en una pizzería. Siempre me pregunte si en la noche en ese sitio se chicha en clandestinaje, porque eso es lo que parece ese sitio. Y me imagino una escena de Eyes Wide Shut filmada en ese restaurante. Eso está cabrón. Esos espejos llevan allí desde que tengo uso de razón. Esos espejos si hablaran dirían muchas cosas. En 1994 lance mi aliento a uno y dibujé un bicho con cuernos y me entró la curiosidad por saber si aún existía semejante monumento al bicho hoy, luego de 20 años, pero da la mala pata que nos divisó uno de los empleados (no vi muchos) y el mismo nos procede a sentarnos en una de las mesas que da directo al cristal so que tenía vista al carro (que by the way no me molesta para nada, así se si Baby Rasta o uno de sus esbirros me dan un trambo).

El muchacho nos entrega el menú. Maldigo la hora que no le tomé una foto al menú. Ese menú estaba descojonado a niveles extremos. Parecía que era el mismo menú que me entregaron 20 años atrás cuando dibujé el bicho en el espejo. Gastado, decolorado, tenía la mica enrrollada, lo único que le faltaba era pedazitos de papel de baño impregnados en la mierda esa. Yo no soy un tipo comemierda ni mucho menos pero creo que un restaurante debe de siempre ser precavido con las cosas que le muestra a sus clientes pues soy de los que pienso que si te importa un bicho tu restaurante pues te importará un bicho tu propio cliente. Es lo que pienso, sinceramente. El menú constaba de lo básico la picadera o entremeses, pastas, pizzas con sus ingredientes y tamaños, postres, bebidas, etcétera. Nada que te sorprendieras y que te hiciera decir “diablo, esto debe de ser algo cabrón” ni nada por el estilo.

Total para lo que venía era para comer pizza so que le di pichón a eso y pedí de aperitivo lo que la chica quisiese. Ella me menciona que cogiera algo rico y económico, y se antojó por unos pan con ajo y queso por medio. No lo vi nada mal. De eso tenía un costo accesible y qué carajo, lo pedimos con dos vasos de agua (jamás pidan botellas, el vaso con agua no se puede cobrar). Lo ordenamos y esperamos a que el pan con ajo y queso llegara para ordenar la pizza.

No se ve fancy, pero se deja comer

 

Bueno. Sencillo. No estoy seguro que el pan sea hecho allí mismo, pero qué carajo. Algo positivo. La salsa me la sirvieron caliente y no sacada directa de una nevera. ¿Que si la salsa es de pote o es hecha por ellos? No lo creo, pero igual, en Puerto Rico el 90% de las pizzerías no hacen sus salsas, mierda, lo tienen todo enlatado así que no me quejaré en lo absoluto. Sabía bueno. No me quejo. No es el mejor aperitivo del mundo pero malo no es, eso se los aseguro.

¿Qué tal la pizza? Luego de ordenarlas no tardó mucho en llegar. ¿Y qué les digo? ¡Fenómeno! Es de esas pizzas que uno siempre aspira comer. De esas que tienen tanto queso que halas y halas y halas y los hilitos de queso se vuelven infinitos. Es uno de los placeres que más me da de comer buena pizza. ¿La mía? De cebolla. Amo la cebolla. Se me para la polla. Iba a pedirla con setas incluidas pero no hacía falta porque así, con un ingrediente no más estaba bien ready para comer. Estabas obligado comertela los primeros minutos de traída a la mesa con tenedor y cuchillo porque sino, tenías quemaduras de primer grado en la mano y de no soplar la misma, en el cielo de la boca. Cosa divina.

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La masa es fina  y eso es un plus donde sea porque la pizza de masa gorda es una jodienda que se abastece rápido y siempre puede sobrar pedazos. Yo quiero la experiencia completa. Quiero comermela toda allí mismo como Cristo Nuestro Señor manda, puñeta. Todo bien rico la verdad. El cabrón que las cocina sabe lo que hace. No se veía mantecosa ni nada. Obvio, no era fat-free ni nada obviamente, pero tu sabes cuando el queso de una pizza es una mierda cuando lo que ves es un mantequero chorreando de la misma. La foto no te engaña.

Las porciones son grandes. Cuando esta gente dicen “sportman” hablan en serio. Hay lugares donde cuando pides una “sportman” o pizza grande lo que te sirven es una glorificada pizza que en cualquier guagua de pizza por ahí le dirían mediana seguramente pero aquí estos hijos de puta no creen en Dios. El concepto de lo que es Dios no lo comprenden, solo comprenden una sola cosa y es hacer dinero y conmigo lo lograron. Esa pizza es blasfema.

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Sabrosa pizza, eso si, te lo sirven encima de una plataforma de metal como si se tratase de un sacrificio humano a tu nombre; algo totalmente tétrico e imponente que se impone entre la conversación que tienes con tu pareja pero qué resuelve con tan solo apartando a un lado continuando así tu tertulia y labia monga, tranquilo.

Que triste que el mesero no se molestó en tratarnos con más cariñito a la mesa sin procurar en brindarnos más bebida para nosotros. Supongo que como eran vasos de agua y no cervezas o refrescos el tipo pensó que no valía la pena atenderme con propiedad. Nada como 1 centavo de propina para cagarle la conciencia a ese cabrón. Pagué, me marché y rogué a Dios no cagarme encima el resto del día.

Ese día no chiché.

En conclusión, puedo decirles que Luis Pizza es un restaurante que funciona si te haces bloqueos mentales y tienes bajos estándares de salubridad. Si eres de esos que son tiquismiquis con la comida y con los lugares, que no puedes ver un pelo en la sopa y te limpias el culo solo con papel Charmin tendrás un problema existencial con Luis Pizza, pues Luis Pizza es como esa abuelita que hiede a mierda pero que cocina bien cabrón.

Es un fenómeno único y especial. Luis Pizza es como el arte del buen cagar: Asqueroso y hediondo pero sumamente placentero.

Recordando un polvo cayeyano

Hace tiempo que no chicho. Creo que va … 2 semanas. Pero lo extraño. Chichar es un acto bello. yo siempre he pensado que el chichar es la máxima expresión de amor que hay entre una pareja. No el hincarse y pedirle ser tu esposa. Tampoco esa mierda de llevarle una serenata o una canastita de chocolates junto a un enorme peluche de Sad Sam. Esa mierda no es amor. Amor es venírtele en la cara a la mujer que amas. Porque la deseas, porque lo sientes deep inside your heart

Pedir ese culo, penetrar esa jaiba, que haga gárgaras de leche cremosa y que se porte como todo una puta en la cama es lo que pido. No es mucho. Digo, soy el eco de lo que desea todo hombre borincano. Doy fe de ello y me consta. Pero lamentablemente no todas las mujeres nos pueden complacer en lo que queramos. So que hay que ser conforme aunque eso nos duela en el fondo de nuestro corazón porque, honestamente, nosotros somos criaturas inconformes y en la cama demandamos y exigimos lo que por naturaleza y biología nos pertenece.

Hace como dos semanas se me dio la oportunidad de poder janguear con una amiguita que tengo del ambiente bloguero. Esta muchacha es especial porque se sale de todos los estándares que uno puede tener en lo que a una mujer que está dura se refiere. No hablo de que sea gorda ni esas mierdas. No, nonono… es algo así como que ella es su propio estilo. Es única. Está dura. Esa hembra no caga mi hermano. Está cabrona. Es una de esas mujeres que si me dice “vamos a casarnos Merdo” yo le digo “ponte este Nuva Ring en el dedo y dame el sí”, tu sabes. Te mantiene enchulado.

Mi relación con esa mujer es una bastante compleja. Es una especie de persona en la cual no la llamarías exactamente un Fuck Buddy porque los fuckbuddy solo chichan y ya, sino que, pues, es algo así como una excelente amiga… si, una excelente amiga que chicha contigo. ¡Y como chicha!

Esta compañera bloguera me tiene loco. Lo digo, es una sensación extraña. Es una mezcla de adrenalina con un poco de fluido vaginal pa’ que resbale. Y pues, mi relación resbala con ella. Fluye. Ella no siente amor por mí (ignoro por qué, porque yo no estoy bueno pero estoy tripioso), ella dice que no hay química como para plantearnos una relación de noviazgo aparte de que no cree ya en el amor. De seguro es que la vida la premió con alguna mierda de ser humano gracias a acciones en la juventud o alguna mierda así como nos pasa a todos nosotros. Pero no obstante es una mujer y afuego. De esas personas que puedes lograr una amistad por su vibra y ser una “one of the guys”.

Fui a Cayey para ir a verla. Me para el bicho ir a verla. Me encanta ver sus tatuajes que adornan su piel y su cabello… mmm… y sus cocos que le paran el bicho al bicho mío. Chacho, tu sabes, motivado, quemando gasolina pero me importa un bicho. Un pelo de crica hala más que una junta de bueyes y eso es lo que pasa conmigo. La espero, 30 minutos. Odio esperar. Coño men, es que me encojona tanto eso. Pero es ella, tu sabes, estoy tan bellaco que me importa ya un carajo la espera y hago excepción a la regla. Llega en su carro. Entra en el mío. La beso.

Sus besos son sabor a menta. Usa lipgloss creo, ah, y también huele bien. Un poco de nicotina en su ropa, pero huele a hembra puñeta. Ese es el olor que quiero. Nos vamos de paseo. Establezco conversación. Le hablé sobre qué tan jodido es el mundo y cómo escribí un blog sobre culo y cagar pa’ dentro por vez número 500. Me habla ella sobre cosas más importante por ejemplo que tiene ganas de arrancarme el radio con un destornillador porque tengo puesto WKAQ 580 y le da vergüenza ajena. Yo pensaba que a las mujeres les gustaba Notiuno y toda esa mierda cuando salen con sus galanes. Mea culpa.

Ella le gusta darse su traguito para ponerse en ambiente aunque tampoco es una bebedora de grandes ligas. Quería ella, digamos, que refrescar el gaznate y mientras ella me hablaba de cómo quería mojar su paladar con una Smirnoff yo solo pensaba en remojarle el paladar con mi Man Juice. Yo lo veía todo subliminal. Con ese doble sentido que me caracteriza. Nos estacionamos en una gasolinera. Ella compró sus Smirnoff, creo que unos cigarrillos también; yo, de 3 Heineken frías como mojón de foca y siempre pegado a las góndolas para esconder la erección que escondía. No podía hacer mucho. Si ponía las manos en el bolsillo pensarían que ando robando o que voy a asaltar a alguien. Pagué, fui al carro como pude. Soy tan cabrón que dejé las llaves en el counter. Me cagué en mi progenitora, tuve que mostrarle mi pinga bajo el pantalón a todos los tecatos de la gasolinera para poder recoger las cabronas llavez.

Ella me quiere llevar a jugar billar. ¿Billar? Jum, a ver que tal. No juego billar desde que me metí en problemas en una trifulca con cierto hijo de mil putas que puso de moda cobrar un dolar por partida. Pero igual, todo por la mujer que atesoro. Fuimos, y como eso es Cayey y es un pueblo olvidado de Dios, ustedes saben que hay que subir cuestas con cojones. Llegué  a la punta de una montaña. Ahí estaba el negocio pero acababa de cerrar porque hay una ley ahí de cerrar los negocios a las 6 PM o algo así. Es Cayey. Solo Yukiyú sabe. Pero ella sabiamente me dijo que me estacionara en un caminito de piedra en el cual nos bajamos del auto y nos bebimos nuestras cervezas mientras nos sincerábamos. Ella me habla de temas que si menciono por aquí revelaría su identidad. Yo argumentaba con ella aunque solo pensaba en ese pedazo de buen culo que escondía entre sus faldas. Luego de una peste a mierda y 0.05% de alcohol en las venas le dije que se montara en el carro. Yo quería chichar.

La chica no es pendeja. Sabe que ese era el destino de nosotros. Ella sabe que no estamos boyante en dinero y se preocupa por que no tengamos que conducir mucho para hechar un polvo que nos merecíamos el uno al otro. Yo deseaba que me tocara la pinga. Soló me rozó la mano porque iba a agarrar su celular. Que se joda. Es como si me tocara la pinga.

Ella me presenta un lugar el cual yo desconocía de su existencia. “La Montaña”, un motel fronterizo entre Cayey y Caguas que sería aposento sexual de su amigo inexistente. Yo estuve maravillado. No sabía que Cayey tenía moteles. Se que tenía gallinas, burros y gente pobre, pero jamás moteles. Tomé mi cámara y comencé a tomar fotos:

Fotos reales que a ella no le incomodó cuando le dije que en algún momento serán protagonista de un post que colocaría en una noche que tenga una bellaquera atrasada. Toda una mujer comprensiva. Sabe que soy un bellaco natural y me responde con naturalidad. Me enjuago la boca con agua de grifo y me doy una buena meada. No le gusta el sabor de la Heineken en su boca y no me gustaría mearla mientras chingo. Comienza el cortejo y el flirteo. Le pongo la mano en mi pinga por encima de mi pantalón. A mi me gusta besarla mientras le agarro sus cocos bravos jinchos y preciosos con mis manos. La tiro en la cama. La dejo semi desnuda. Ella le gusta así. Lo considera más sensual siempre mantener algo de ropa sea unas medias, o una faldita. Nos comemos a besos. Jugamos con nuestras lenguas. Ustedes sobándose las pingas y sobándose las chochas mientras yo les cuento como ella es que me pide que si por favor me puede “mamar el bicho” y “tratarla como una puta”.

Me siento como un Dios. Un Dios con bicho. Ella me vira como media y yo también. Ella me aruña. Ella escupe en mi bicho, me hace una buena paja; me aruña mientras me cabalga y juega a ser Doña Barbara y yo su caballo atropellado. Ella gime y yo también. Ella me dice “dame de ese bicho” y yo le digo “toma bicho cabrona”. Ella lo quiere en 20 uñas, yo se lo meto. Ella siente placer, yo siento un calambre cabrón en el pié.

Más revolcadas en la cama, olor a sangre, sudor, orgasmos, tota y pinga. Dormimos desnudos. 8 Horas luego ella va en su carro y yo en el mío. Separamos nuestros rumbos.

Ella chichó con un amigo. Yo chiche con el amor mío.

Soy un cabrón ingenuo y todos ustedes me maman el bicho.

Revolcándome en El Bambú – Crónicas Moteleras 3

Bueno cabrones primero que todo mala mía porque de veras los dejé abandonado con el post ese de que quería dar un tour por el Bambú para hacer un Review pero la verdad es que pasó mucho tiempo en lo que la grilla y yo nos fuimos para allá. Probamos otros sitios pero igual la idea era ir al bambú. Pero anyway en lo que me salió del forro buscar las fotos y decidirme postear aquí pues, que se yo, me entretuve asiendo otras cosas, pero pal carajo. Primero que todo tengo que decirles que mi experiencia en El bambú fue una cool… pero eso si, tampoco fue tan guau. Seamos honestos, yo pensé que El bambú era como chichar en el reino de Alibaba o algo así, pues yo siempre me hice de la mente el visitar la habitación esa que sale en la web de ellos que parece una fokin imitación de Suite de Hotel pero la verdad me gu más modesto porque cabrones, el día que ustedes me paguen para hacer reviews entonces pago la habitación de $70 y pico. Yo lo que hice fue que pague una de cuarentipico creo yo, no ando seguro y heche un rico polvo que ni les cuento.

Eso si, se veía cool el sitio, limpio y toda la pendeja, pero como que con 40 y pico podría conseguir una mejor habitación, para mí en otros moteles como el Villa Borinquen o La Hamaca (ese motel anda mega cabrón, pero un review de ellos otro momento). Pero con un presupuesto de un 30 hacho no te puedes quejar.

Coño, es que tenemos que ser honestos. no esperen que con $30 te den un cabrón Jacuzzi tu sabes, pero para lo que pagué, la verdad, que estuvo aceptable la habitación que escogimos. Es más, mucho más cabrón que la del OK que fui un tiempo atrás que son temáticas pero esa de la habitación Surfer está mega charra y más fea que una cagada en Dios en plena misa en un Viernes Santo. Ahh!! Pero esa es otra histoia.

Pero pal’ carajo, aquí algunas pics coño.

Sea mi vida gris, el cabrón Blogger  no me deja subir más fotos, pero aquí subo más en tinypic o imageshack que se joda, la necesidad es padre (¿o madre?) de la invención. ¿Con ganas de más fotos? Aquí en este enlace pueden ver el sobrante de fotos:

http://yfrog.com/n1img0225cjx

Pero nada chequéen par de pics para que me digan si les gusta la habitación o recomiendan mejores.

Diablo que sueño más cabrón, los dejo que tengo que ir a echar un polvo, digo un seño. Un abrazo y ojalá tengan algo que aportar a este blog. Chequiamos bitches.

 

Nota aclaratoria: Buscando en mi antiguo blog de Crónicas Moteleras me di de cuenta que me eliminaron los post de dentro del motel … FUCCKKKK!!! A saber Dios como recupero eso ahora. Pero igual cierren los ojos y visualicen algo cabrón.

Crónicas Moteleras – Parte 1

Recuerdo que hace unos meses largos atrás yo cree un blog el cuál se llamaba Crónicas Moteleras. Ese blog lo tenía con el propósito de hacerle un bien común a toda la humanidad que me sigue en esta mierda de las redes sociales, la blogosfera y toda esas mierdas de términos que se crean hoy en día para poder describir esta pendejá. Un día dejé de escribir. ¿Por qué? No lo sé. Creo que más que todo fue por el hecho de que no encontraba la misma musa que cuando escribo ahora bajo el nombre de Merdócrata. Ahora me siento como un Dios o facsímil razonable. Bueno, a lo que voy. En este blog yo tenía varios artículos que tiene que ver sobre la sub-cultura motelística de Puerto Rico. El arte del buen chichar y dónde hacerlo y en hora buena. Para eso estamos aquí: Para entregarnos a la maldad.

Dividiré este material en varias partes para darle ese feeling original que tenía ese blog mío. Apuesto que le sacarán provecho, así que Pal’ carajo, aquí les dejo uno de los primeros artículos

Por mucho tiempo se me vendió en las películas de esas que pasan por la televisión en “Tu Película” por Teleonce allá en el siglo 20 esa pendejada de que los Moteles son lugares familiares en donde los gringos se quedaban con su esposa e hijos para descansar luego de un largo viaje. Me recuerdo bien de eso ahora que me recuerdo que era una película donde salía Chevy Chase llevando de vacaciones a su familia. Coño pero que mentira más repugnante esta. En Puerto Rico los moteles no son para llevar a la familia, por lo menos a mi familia no la llevaría al “OK” para un descancito luego de horas de borrachera luego de la Agro-feria Picú. No nononono no!!!! Los moteles son los nidos de amor que cientos de puertorriqueños aprobechamos para llevar a nuestras “novias” (si mi gente, novias), y gente que queremos “mucho” (si mi gente, mucho) para unos momentos de sexo desenfrenado. ya tu sabes, mojar el nugget y esa pendejá. Pero me pregunto yo, que soy un tipo un tanto inculto sobre ciertos menesteres de la vida, de dónde carajo nació el concepto del Motel = Chichar. Digo, yo no es por nada pero es que cuando se habla de motel lo primero que me viene a la mente es sábanas sucias y chingar. Más nada. ¿De donde culo salió todo eso? Es tiempo de buscar respuestas, ir motel a motel, y si no las consigo, almenos, hechar un polvo en cada uno de ellos, que se joda. Total solo para eso sirven… chingar.

Ahora para darle mis 2 Cents a esta vaina. Es que tengo razón. Esa mierda de llevar a la familia a un motel ha de estar cabrón. Imagínate que los hijos de uno estén jodiendo dentro de la habitación y le den click al control remoto del televisor y cambian de WAPA TV a una escena de un negro molleto dándole felpa a una rubia y poniéndola a cagar pa’ dentro. Peor aún, imagina que Genoveva, tu fucking hija le de por pasarle el aliento al espejo del motel y lo que se encuentre es con un dibujo de un bicho con cuernos. ¡Ponte a pensar en la terapia para tu hija! Cosa cabrona. Motel =/= Familia. Punto.

Los moteles de Puerto Rico suplen una necesidad importante para nuestro pueblo. Esa necesidad es la de facilitar el proceso de hechar un polvo. No hay otra cosa. ¡Todo el mundo chicha! ¿Tu ves a Chemo Soto?  Así de mierda y de repugnante que se ve el cabrón ese no podrás negar que tiene una hija que está como quiere y me refiero a la narcolegisladora Lorna Soto. Esa cabrona #CVA obligao’. ¿Y dónde tu crees que Chemo fecundó el ovario que creó a esta hembra? En un puto motel, obviamente.  Los moteles de la isla suplen la necesidad del bellaco, del rico, del pobre, la clase media y la alta (la baja va a los moteles y chicha en la covacha del conserje almenos); del que es fiel y del infiel.

Esto es simplemente una industria que tiene sus cimientos en semen, gemidos y cuernos. Un motel es algo único y especial. De hecho, todos tienen sus favoritos. Desde Las Villas en Levitown hasta el Tío Flor en Cidra, todo bellaco tiene un motel para poder tener su nidito de amor con esa personita especial. Todos somos humanos y queremos echar un polvo donde nuestro corazón lo diga, pero tampoco somos pendejos. No queremos que nuestros suegros, amigos y/o familiares nos pillen dándole y no consejos a nuestra pareja. Te quieres escabullir y hacer esas sucias fantasías realidad.

¿Te quiéres poner un strap-on chica lesbi y darle guateke a tu jebita? ¿Pedazo de cabrón, te olvidaste de comprar tu Pepa Negra? El motel te lo proporciona. ¿Te nececitas estimular un poco? Prende la fucking TV que de seguro hay bukake en la tele. Cabrón, no hay motivo para no ir a uno. Claro, siempre está la pendeja (y uno que otro pendejo colao’ ) que te dice “hay no que solo las putas van a moteles”. Mire maricón, solo los que aman a su pareja van a moteles. Y para aclararte algo, welebicho que me lees y estás prendío, mientras más cara la habitación más es el amor que sientes por esa personita que deseas. O sea, más dinero = más amor. Eso es obvio.

Mi buen consejo es que si de veras quieres ir a un motel estés seguro que la jebita esté en la clara. No soy partidario de la mierda esa de llevar a nadie por obligación a la cama. Háblale claro. Dile que la quiéres llevar a darle un paseo, le prestas tu celular y le pones este blog (de seguro que le pone bellaca mis temas) y cuando te sobe la pinga sobre el pantalón (porque de seguro pasará) le dices que conoces un lugar especial para estar. Ahí es cuando esa jeva la tendrás bajo tus pies. ¿Sabes por qué? Porque se pondrá en la mente dónde, cómo y cuándo la pondrás a cabecear. Oh-OH! Ella no sabrá que será en un motel. Quizás piense que la llevarás al Condado o una mierda así, pero pal carajo, a las mujeres tampoco es que hay que hacerle tanto caso en cuanto a temas de bellaqueo. Solo se chicha y ya. Bueno, la cosa es que la llevarás a ese motel de predilección, le tapas los ojitos, le dices que se acueste y que cuente hasta 50 (si eres Maripily que cuente de 2 en 2), tiempo necesario para sacar la Budweiser que dejaste en el carro y te bajes tu buena dosis de Pepa Negra para que se te ponga el bicho como la pata de palo de un puto pirata y le interrrumpes el conteo con una galleta en la cara pero con la pinga. Uff!! Bellaca y pico que se te pondrá mi hermano. Luego de eso prepárate que lo que viene de ahí pa lante es bellaqueo total e intenso.

¡Hey! Nada dice Te Amo más que un buen pingazo, so que ya sabes lo que tienes que hacer. Que le salga la leche como un puto geiser en el parque Yellowstone por las orejas. Que se joda. Yo voy a ti.

Que el jabón chiquito, el pelo de crica o bicho en la vacineta y el piso emplegostao no joda la fantasía.

Eres un cabrón y nececitas darle amor a una persona especial. Demuestra que amas a ese ser querido llevandola a un motel.