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Claro: Tu telefonía de mierda

merdocelu

Diablo mi gente, empezando el 2015 y harto de odio porque tengo que sacar la cara por todos aquellos que han pasado por lo que he pasado yo que es estar subscrito a la telefonía más mierda de Puerto Rico y me refiero obviamente a Claro. Mano, que se puede decir de Claro que no sepamos nosotros ya. El servicio más basura del mundo producto de la venta de nuestra Telefónica en los años noventas y revendida a otras compañías más haciéndola cada vez más mierda, atosigando al público con tarifas ridículamente altas y sin sentidos hasta que tenemos lo que podemos apreciar ahora, una basura mexicana. Oye, y no es porque sea mexicana, porque hablando claro (no pun intended), porque que sea de Puerto Rico no garantiza que la compañía sea todo un éxito – miren a OSNet que es un “hit and miss” – pero la verdad es que Claro por lo que estás pagando no ofrece lo que te mereces.

Nada más partamos de la premisa del logo de éstos cabrones:

logoclaro

No escogieron un mejor logo mi hermano, porque representa lo que todos ustedes asumieron bien: un roto de culo ensangrentado. Así me siento yo, con el culo hecho sangre y al rojo vivo porque estoy pagando por algo que apenas funciona. Velocidades lentísimas cuando pagas una tarifa, un trato a la gente como si fuera uno un retrasado, o de Comerío, y pa’ colmo, con empleados que por la madre mía que saben de Internet como yo de escribir buenos blogs, o sea, pésimo en todo.

¿Y qué tu me dices cuando llamas al servicio al cliente? Mire mi hermano, puedo decirte que uno ríe por no llorar. Juro por la madre que me cagó que una conversación con Servicio al Cliente quejándote por la velocidad del Internet corre de ésta manera.

-Hola gracias por llamar a Claro la red más poderosa del mundo le habla Pedro en qué puedo ayudarle.

-Hola Pedro, me llamo Merdócrata. Quiero reportar que mi velocidad de Internet anda lenta todo el día hasta que dejó de funcionar y he pagado por una tarifa de ___ dólares y no veo que me honran.

-Hola Señor Demócrata.

-Merdócrata

-Demócrata. ¿Ya revisó si su modem está encendido?

-Sí y Cágate en tu madre.

(engancho)

Juro que así pasa. Te tratan como el ser más bruto del mundo. Yo puedo entender que tu le salgas así a un viejito porque los viejitos como que no saben mucho que digamos de tecnología pero a mí, coño, me encabrona y si eso me encabrona más me encabrona son las soluciones que dan. Vamos, una vez me comentaron si había luz en la casa. Cosa cabrona.

¿Y qué cuando se ponen a robar el cobre del vecindario y los amigos de lo ajeno les pasa la brillante idea de robarte el cable del teléfono? Te cagas en tu madre. Viví por esa experiencia 4 veces corridas entre los meses de noviembre y diciembre. En serio que no se lo deseo a nadie. Pero tengo que ser justo. No le puedo echar la culpa a Claro por lo que hagan unos criminales a altas horas de la noche. Pero si puedo echarles la culpa por tardar más de 1 semana en colocarme el cable de teléfono de vuelta. O sea, como es que en pleno siglo 21 todavía haya que esperar 1 semana para que te restablezcan una línea de teléfono que fue bandalizada. Yo puedo creer eso si estuviéramos viviendo en los Himalayas o un pueblo tercer mundista como en Humacao donde la gente todavía se comunica soplando caracoles. Lo que no puedo comprender es siendo yo residente de un pueblo de avanzada (Bayamón obviamente) tenga que pasar por éste martirio. ¡Ah! Y no esperes que Claro te reduzca la factura por el tiempo que te quedaste sin teléfono y por consiguiente sin servicio de Internet. Simplemente te jodiste.

Fíjate, eso si tienen ellos bien eficiente. Cuando te pasan factura éstos tipos son los #1. No hay mes que no te llegue ese factura rapidito. Son locos cobrándote. Los otros días estaba pagando el teléfono del apartamento. Mira no más que lo hice por teléfono. Cuando estoy haciendo el pago no me dieron número de confirmación de pago y simplemente se enganchó. Me estuvo sumamente dudoso así que llamé otra vez y me mencionó que debía cerca de $60 dólares y pues pensé que era que no se realizó el pagó por completo. Cuando fui a Claro a reportar un robo de línea de teléfono (es una costumbre ahora) y exigir un descuento me dan la noticia de que pagué mi factura 2 veces corridas así que aboné 1 mes extra a mi factura. Me cago en Dios. $60 billetes echados a la mierda que me servían para resolver éste mes para cosas como comprarme una caset de Super Mario Bros 2.

Pero que cool. Por lo menos gracias a la amabilidad de una amiga que tengo del ciberespacio me enteré que Claro ofrece un modem el cual puedes conectar tanto el teléfono de la casa como para usarlo como WIFI cosa que estaba incrédulo en un principio pero que parece de que sí era cierto, solo que tenía que ir a Canton Mall, los headquaters de los escombros humanos de mi querido Bayamón y tuve que hacer una fila de casi dos horas oliendo sobaco y pampers cagaos de nenes dignos de una visita de Servicios Sociales para enterarme de que ellos si me dan ese modem solo que el modem no es otra cosa que un pequeño aparato que funciona con tecnología 4G que manda señal a los equipos electrónicos. Para eso mejor ponía mi celular como router y esperaba como un cabrón para que me arreglaran la línea de teléfono.

Pero no hay mal que por bien no venga. ¿Por qué? Pues porque ahora con mi línea de teléfono re-establecida puedo escribir este blog que tenía en mi mente hacer hace tiempito. Dedicándole la verborrea a estos hijos de la gran puta que han cagado la telefonía en Puerto Rico. Solo me queda a mí resignarme a mi triste realidad sabiendo que tengo un contrato espetado hasta las costillas con la compañía del roto del culo sangrante, esperando a que algún día, en un futuro no muy lejano, mire por la ventana y vea un corillo de hombres pipones frente a una pickup instalando Google Fiber por casa.

Google-Fiber-Space-on-the-road

…aunque soñar no cuesta nada

Sportman de cebolla para la polla – Luis Pizza en Bayamón

luispizzaplaceBayamón es un pueblo que se destaca por su gastronomía mierda consistente de mil y un restaurantes de comida rápida en donde ustedes puede acortar su vida según su predilección. Escoja su veneno. Hace unas semanas atrás me dí a la tarea de romper un poco la dieta que tengo pues quiero adelgazar mi mastodóntico bicho y me dí una ronda por todo Bayamón buscando un sitio para entrar en pecado gastronómico. No andaba solo, andaba bien acompañado de una buena jeva y quería complacer de una forma tal que me jartara yo y no se sintiera ella chipi pensando que la llevaba a un sitio mierda pero tampoco quería impresionar demasiado para que ella pensara que era un tipo de torta así que descarté Martin’s BBQ como sitio “barato” e Ichiban como sitio fino y decidí irme por el punto medio. Me lancé a Pizza Hut de Forest Hills, Bayamón.

Pizza Hut es un restaurante de Pizza. Por si no lo sabían. Allí he comido pizza en pasadas ocasiones y pensé que si compraba un surtido y una pizza vegetariana estaba listo para llevar a esa potranca a la cama. Yo entré al establecimiento. Doy los buenos días que no me dieron a mí. Me ubicaron en un asiento al lado de personas con un nene que balbuceaba y gritaba mierda todo el tiempo. La mesera de turno nos hace entrega del “amplio” menú (que de hecho, debería hablar un poco al respecto en otro post) el cual me doy cuenta como que le han macheteado varios ofertas cosa que no me favorecía ni con la jeva, ni a mi bolsillo; y ella, que no es pendeja tampoco me propone buscar otro sitio para saciar nuestra hambre y salir de ese infierno donde tenía a ese welebicho de 4 años gritando y jodiendo y es ahí donde me viene a la mente ir a un restaurante que hace años, pero años largo que no había visitado. Su nombre: Luis Pizza.

Le mercadeo la idea a la chica y ella parece convencida cosa que me da la oportunidad de irme pal’ carajo de Pizza Hut. Que se metan su Stuffed Crust por culo con todo y nene llorón. Prendo el carro y me dirijo a esa bastión de la pizza bayamoneza. ¿Y qué puedo decir? ¿Por dónde arranco? Estacionamiento. Sencillo. Luis Pizza es uno de esos sitios que es una cabronería para estacionarse. Estás obligado a treparte en una acera, robarle el estacionamiento a un negocio o rifar el carro en medio de una isleta para poder bajarte a comer allá y cuenta realmente como con 4 o 5 estacionamiento donde seguramente los primeros dos son del cocinero y el gerente del sitio o sea que te cagaste en tu madre y yo soy de esos conductores comemierdas que no me paro en un sitio si no veo estacionamiento. Así de mamalón soy yo y que se joda. Yo pago el carro no tú. Luego de dar dos vueltas por la avenida me di de cuenta que un cabrón se estaba marchando y rápido aproveché para poder meter el carro ahí como podía porque los otros cabrones que cogieron parking allá se estacionaron todo viroteado. Me cago en la madre. Igual metí el carro como podía. No iba a hacer esperar a la chica y a mí mismo por un foquin hijo de mil putas que no sabe estacionarse como es debido.

Anyway, siguiendo con el blog, me bajo llevo a la chica cogidita de la mano, como todo un caballero abro la puerta y… y… y… ¡allí estaban! Los 1001 espejos que cubre todo el cabrón Luis Pizza. Si no estás familiarizado con el sitio no sabrías si entraste a un motel temático o que realmente estás en una pizzería. Siempre me pregunte si en la noche en ese sitio se chicha en clandestinaje, porque eso es lo que parece ese sitio. Y me imagino una escena de Eyes Wide Shut filmada en ese restaurante. Eso está cabrón. Esos espejos llevan allí desde que tengo uso de razón. Esos espejos si hablaran dirían muchas cosas. En 1994 lance mi aliento a uno y dibujé un bicho con cuernos y me entró la curiosidad por saber si aún existía semejante monumento al bicho hoy, luego de 20 años, pero da la mala pata que nos divisó uno de los empleados (no vi muchos) y el mismo nos procede a sentarnos en una de las mesas que da directo al cristal so que tenía vista al carro (que by the way no me molesta para nada, así se si Baby Rasta o uno de sus esbirros me dan un trambo).

El muchacho nos entrega el menú. Maldigo la hora que no le tomé una foto al menú. Ese menú estaba descojonado a niveles extremos. Parecía que era el mismo menú que me entregaron 20 años atrás cuando dibujé el bicho en el espejo. Gastado, decolorado, tenía la mica enrrollada, lo único que le faltaba era pedazitos de papel de baño impregnados en la mierda esa. Yo no soy un tipo comemierda ni mucho menos pero creo que un restaurante debe de siempre ser precavido con las cosas que le muestra a sus clientes pues soy de los que pienso que si te importa un bicho tu restaurante pues te importará un bicho tu propio cliente. Es lo que pienso, sinceramente. El menú constaba de lo básico la picadera o entremeses, pastas, pizzas con sus ingredientes y tamaños, postres, bebidas, etcétera. Nada que te sorprendieras y que te hiciera decir “diablo, esto debe de ser algo cabrón” ni nada por el estilo.

Total para lo que venía era para comer pizza so que le di pichón a eso y pedí de aperitivo lo que la chica quisiese. Ella me menciona que cogiera algo rico y económico, y se antojó por unos pan con ajo y queso por medio. No lo vi nada mal. De eso tenía un costo accesible y qué carajo, lo pedimos con dos vasos de agua (jamás pidan botellas, el vaso con agua no se puede cobrar). Lo ordenamos y esperamos a que el pan con ajo y queso llegara para ordenar la pizza.

No se ve fancy, pero se deja comer

 

Bueno. Sencillo. No estoy seguro que el pan sea hecho allí mismo, pero qué carajo. Algo positivo. La salsa me la sirvieron caliente y no sacada directa de una nevera. ¿Que si la salsa es de pote o es hecha por ellos? No lo creo, pero igual, en Puerto Rico el 90% de las pizzerías no hacen sus salsas, mierda, lo tienen todo enlatado así que no me quejaré en lo absoluto. Sabía bueno. No me quejo. No es el mejor aperitivo del mundo pero malo no es, eso se los aseguro.

¿Qué tal la pizza? Luego de ordenarlas no tardó mucho en llegar. ¿Y qué les digo? ¡Fenómeno! Es de esas pizzas que uno siempre aspira comer. De esas que tienen tanto queso que halas y halas y halas y los hilitos de queso se vuelven infinitos. Es uno de los placeres que más me da de comer buena pizza. ¿La mía? De cebolla. Amo la cebolla. Se me para la polla. Iba a pedirla con setas incluidas pero no hacía falta porque así, con un ingrediente no más estaba bien ready para comer. Estabas obligado comertela los primeros minutos de traída a la mesa con tenedor y cuchillo porque sino, tenías quemaduras de primer grado en la mano y de no soplar la misma, en el cielo de la boca. Cosa divina.

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La masa es fina  y eso es un plus donde sea porque la pizza de masa gorda es una jodienda que se abastece rápido y siempre puede sobrar pedazos. Yo quiero la experiencia completa. Quiero comermela toda allí mismo como Cristo Nuestro Señor manda, puñeta. Todo bien rico la verdad. El cabrón que las cocina sabe lo que hace. No se veía mantecosa ni nada. Obvio, no era fat-free ni nada obviamente, pero tu sabes cuando el queso de una pizza es una mierda cuando lo que ves es un mantequero chorreando de la misma. La foto no te engaña.

Las porciones son grandes. Cuando esta gente dicen “sportman” hablan en serio. Hay lugares donde cuando pides una “sportman” o pizza grande lo que te sirven es una glorificada pizza que en cualquier guagua de pizza por ahí le dirían mediana seguramente pero aquí estos hijos de puta no creen en Dios. El concepto de lo que es Dios no lo comprenden, solo comprenden una sola cosa y es hacer dinero y conmigo lo lograron. Esa pizza es blasfema.

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Sabrosa pizza, eso si, te lo sirven encima de una plataforma de metal como si se tratase de un sacrificio humano a tu nombre; algo totalmente tétrico e imponente que se impone entre la conversación que tienes con tu pareja pero qué resuelve con tan solo apartando a un lado continuando así tu tertulia y labia monga, tranquilo.

Que triste que el mesero no se molestó en tratarnos con más cariñito a la mesa sin procurar en brindarnos más bebida para nosotros. Supongo que como eran vasos de agua y no cervezas o refrescos el tipo pensó que no valía la pena atenderme con propiedad. Nada como 1 centavo de propina para cagarle la conciencia a ese cabrón. Pagué, me marché y rogué a Dios no cagarme encima el resto del día.

Ese día no chiché.

En conclusión, puedo decirles que Luis Pizza es un restaurante que funciona si te haces bloqueos mentales y tienes bajos estándares de salubridad. Si eres de esos que son tiquismiquis con la comida y con los lugares, que no puedes ver un pelo en la sopa y te limpias el culo solo con papel Charmin tendrás un problema existencial con Luis Pizza, pues Luis Pizza es como esa abuelita que hiede a mierda pero que cocina bien cabrón.

Es un fenómeno único y especial. Luis Pizza es como el arte del buen cagar: Asqueroso y hediondo pero sumamente placentero.